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Mi don (38)

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  • Las historias de sexo y placer de Raúl se vuelven turbias, el despego a cualquier tipo de moral se hace evidente, y él solo ve mujeres maleables a las que tirarse sin mostrar ningun tipo de sentimiento o empatía.

    Liz e Iziar – Las amigas de mi hermana.

    La cosa iba bien, tenía la semana cubierta más o menos. Había pasado un mes desde que comencé a cepillarme a Yasira, la hija de Luz, todos los viernes, sábados, y un domingo que se quedó en mi casa a dormir. Se iba de fiesta conmigo, y disfrutaba de su cuerpo tanto bailando en discotecas bien arreglada, como con el sexo. Yasira era una pantera insaciable, en poco tiempo ya aguantaba 3 polvos seguidos conmigo, con l a bestia apareciendo muchas veces. Os juro que esa mujer adoraba el sexo anal, de las 3 corridas solo la inicial era en su coño, si llegaba, el resto era todo anal.

    El sábado que se quedó, volvimos a salir de juerga ese día para volver a casa el domingo, y no salir hasta el lunes. La dejaba durmiendo en casa mientras iba a trabajar al supermercado. Lo hacíamos al irme, al regresar, al acostarme o al levantarme. Vaya “fichaje” había hecho para los fines de semana.

    Entre semana tenía a Jeni por las tardes, de lunes a jueves venía a mi casa después de correr, y disfrutaba de ella, enseñándola algunos trucos, aún se negaba al anal, pero ya le metía un par de dedos, y se dejaba por que aprendía rápido, y todo le gustaba. Además, Eli regresó de su gira y la tenía todas las mañanas de lunes a viernes cuando venía a casa, después de sus clases en antena. Me dijo que Mariluz, la presentadora MILF, la presionaba para que le dijera quien era yo, con su calentura solo sabía mi nombre, mi número y mi dirección, pero Eli la daba largas, así que presionaba al director de la cadena para que la echaran, hasta que el director de la cadena se cansó de sus reproches y la dijo que si no estaba a gusto, que se fuera. Mariluz agachó la cabeza y la dejó en paz a ella y a mí, que aún me llegaban mensajes suyos amenazadores.

    Entre medias de todo eso, también habían caído un par de mujeres más del cajón, nada destacable. Una monitora del gim donde fui, una amiga del grupo que me pilló de fiesta sin Yasira, y en el trabajo una de las 2 cajeras, Adriana, que durante ese turno no moví una caja, pero si destrocé a la pobre, gritó tanto en el almacén dónde nos metimos, que retumbaba su voz como si la estuvieran matando, de forma natural, me cogió pánico y se alejó de mí unos días.

    Aparte, la experiencia más decepcionante fue Lucía, la madre del grupo de deporte. Quedó conmigo un domingo para que fuera a su casa por la tarde, ya que sus hijos estaban con los abuelos, y “me chantajeó” para que me la tirara, cómo si hiciera falta, o si no, contaba lo mío con Jeni, cómo si a mí me importara mucho. Una vez en su casa me acosté con ella, pero fue horrible, no la chupaba, casi le daba asco tocármela, se asustó al vérmela empalmada, y al verla desnuda sus buenas tetas se convirtieron en 2 colgajos no muy atractivos sin sostén. No le entró ni media polla y se cagó encima del esfuerzo al acabar. Sobra decir que me fui de allí cabreado, y no la volví a ver por el parque, la vergüenza la podía, aunque no le dije a nadie lo que pasó y la disculpé ante el resto. Por suerte me llamó Alba, la enfermera militar, y pasamos un par de horas entretenidas, quería irse calentita a casa antes de que su marido regresara.

    Estaba buscando algún hueco que llenar, me estaba encantando esto de follar a todas horas con mujeres diferentes, y si pasaba más de 3 horas sin alguna cerca, me entraba una sed incontrolable de sexo, sobretodo desde que el jueves se iba Jeni, y no tenía a Yasira hasta el viernes de madrugada, o los propios sábados y domingos en que, si no se quedaba Yasira, me debatía en llamar a Lara. Pero no, quería reservarme ese piso, una idea estúpida danzaba en mi cabeza y necesitaba a Lara ansiosa de mí.

    Buscando entre los papeles un viernes a las 12 de la mañana, con Eli retozando del placer que nos habíamos dado hacía unos minutos, me llamó mi hermana. No somos muy de hablar por teléfono, si nos llamamos es por que queremos o necesitamos algo, si teníamos que hablar, quedábamos y punto. Me pidió que si ella, y sus amigas, podían ir ese fin de semana a mi casa, aún hacía buen tiempo de día, y todas las piscinas públicas habían cerrado ya semanas atrás. Le dije que sí encantado, me parecía una idea genial. Mi madre y mi padre no les hacía gracia el plan, y sentían que mi hermana necesitaba un descanso, un escape de ellos, así que no vendrían.

    Me abalancé riendo sobre Eli, que aún estaba en mi cama, se abrió de piernas para recibirme en su interior, y me rodeó con ellas mientras me la comía entera, su cuello, su pecho y su vientre eran lamidos y chupados, me deleitaba comiéndola los pezones a Eli, a punto de estallar en un orgasmo. Cuando me fui a correr me apartó y se metió mi rabo hasta el esófago, tal y como me enseñó que era capaz, vi su nuez y su garganta expandirse con mi miembro dentro, y derramé mi semen en su boca, dónde no quedó nada cuando tragó. No la volvería a ver hasta el lunes, y no nos podíamos despedir de mejor manera, si había suerte pasaría el periodo ese fin de semana, y para el lunes retomaríamos el tema.

    Esa noche salimos de fiesta de nuevo, Yasira, y su forma de moverse, me deleitaron en la pista de baile, y al llegar a casa su pasión era tan grande como la mía. Ni sé como iba vestida, solo la recuerdo desnudada cabalgándome, y luego la montaba por el culo, era espectacular vernos en acción, y cada día Yasira era más ardiente conmigo, creo que me agradecía, sin estar segura, por que la había dado cierta libertad de su casa. Darla por el culo era lo más placentero que tenía a mi disposición, que no era poco, y al dejarla al borde de un ataque de nervios de los orgasmos anales tras el tercer polvo, me dormí después de llenarla le culo de semen por dos veces. Me desperté con ella comiéndomela, mis empalmes mañaneros eran deleitados por sus labios carnosos, al verme despierto se situó de rodillas sobre mi, metiéndosela entera en el coño, y hasta que no me vacié en su útero no dejó de moverse, pese a los continuos orgasmos. Nos dimos una ducha juntos en la que no me resistí en darla por el culo, pegándome a su espalda mientras el agua corría por nuestros cuerpos, la levantaba de la bañera con cada embestida, pero lejos de sentirte abrumada disfrutaba como una condenada.

    Me fui a trabajar con una gran sonrisa en los labios, en el trabajo Adriana me huía, como hacía desde que me la tiré, pero la jefa me miraba con ojos de deseo, como siempre. Era mona, pero eran más las ganas de follarla para bajarla los humos de soberbia que tenía, lo que me la fijó como objetivo. Llegaba a ser cruel con algunas de las cajeras, casi todas la odiaban, y a mí me miraban mal por que ella se mostraba dócil y amable conmigo, apoyándose en mi hombro o dándome abrazos sin venir a cuento, ¿Que culpa tenía yo de que me tratara mejor a mí? Pero sería en otro momento, ese día no tenía tiempo, acabó mi turno y fui corriendo a casa, el móvil me quemaba a llamadas de mi hermana, habíamos quedado en que llegarían a mi casa cuando saliera del trabajo, pero siempre ha sido muy impaciente. Al llegar, las vi en la calle con un par de mochilas.

    -HERMANA: joder tato, ya era hora - me golpeó en el pecho, sin mucha fuerza.

    -YO: joder, vengo corriendo, ya sabías que vengo de currar.

    -HERMANA: ya, pero hace calor y estamos aquí tiradas, anda ayúdanos, date prisa - lo que para mi hermana significaba, “coge todo lo que pese, y déjame a mi esa bolsa pequeña”, me dio igual, así me hice el fuerte ante sus dos amigas, cogiendo 3 mochilas y 2 maletas.

    Subimos en el ascensor tan apretados que pude escudriñar y sentir la piel de todas. Mi hermana, como ya os dije alguna vez, es 4 años mayor que yo, morena de media melena, no era fea pero tampoco era guapa, y estaba algo pasada de kilos, andaría por los 85 kilos, pero a su vez heredó el gen de altura de cierta rama de la familia, tengo dos primos, uno de 1,98 de alto,y otro de 2,03, ambos mayores que mi hermana, que medía casi 1,86, por lo tanto sus kilos no se notaban tanto, y aún siendo mi hermana, debo reconocer que tenía unas tetas bien puestas y grandes, casi una 100 de pecho, que para mí deshonra fijaron mi mirada alguna vez en mi pubertad. Por lo demás, su aspecto es como las pinturas de las diosas griegas, dónde las curvas eran predominantes y la piel tersa no existía, tenía sus fans, nunca le faltó novio, o pretendientes, pese a que su forma de vestirse siempre era cómoda y no estilista. Ya os digo que con ella no pasó nada sexual, nunca, no es que la quisiera y respetara, es que la tenía cierto miedo, en el buen sentido, era una mujer ruda, de carácter hosco y muy dada a montar pollos por cualquier chorrada, mientras supieras llevarla era simpática y graciosa, pero valía la pena no enfadarla. Respecto a sus amigas, en el tema sexual, eso era otro tema.

    Como le pasaba a Mara, la hermana de Alicia, su férreo carácter le había negado una vida social amplia a mi hermana, y su grupo social se fue reduciendo a cada afrenta que ella creía digna de merecer desterrar a alguien, y una vez que lo hacía, estabas muerto, no había forma de recuperar su afecto si sentía que la fallabas. Lo cual la dejó con únicamente 2 amigas de confianza.

    Una era Liz, amiga de toda la vida, y una de las primeras mujeres no familiares con la que tuve confianza. Era española, como su madre, pero su padre era de Indonesia, no recuerdo de dónde exactamente, lo único importante es que tenía la piel morena y el pelo largo y negro como la noche, como sus ojos, oscuros y vivos. Era divertida y afable, al menos más que mi hermana, crecimos juntos, y era como otra hermana a la que sí se la podía hablar, era muy mimosa y le gustaba jugar conmigo. Físicamente también estaba pasada de kilos, pero menos, unos 70, y corpulenta, 1.79 de altura, pero mucho más cerca del canon de belleza actual, pechos normales una 94 de sostén, y eso sí, una cadera descomunal, su trasero era incluso aún más grande que el de mi hermana, pero inexplicablemente, era más atractivo. Vestía igual que mi hermana, cómodas. Fue la primera relación con una mujer que tuve, que no era familia, aunque se comportara como tal, pero jugaba conmigo de críos, me rascaba la espalda, o aunque suene asqueroso, le encantaba reventarme los granos de los hombros, pero explica claramente el nivel de complicidad que teníamos. Ante la falta de novios, o parejas, en la pubertad de ambas, se creó cierto rumor sobre si mi hermana y Liz eran lesbianas y estaban juntas, pero al llegar a los 18 y salirles las tetas, se terminaron los rumores, y les cayeron los novios.

    La otra amiga era Iziar, alias “la peque”, una amiga que hizo en Internet con el tema de juegos de rol que les encantaban. Era la cosa más bobalicona y ñoña que me he cruzado nunca, se sonrojaba con nada y se escondía cuando yo hacía mis números desvergonzados, se reía como un cerdo y no se callaba nunca, con voz de pito agudo que te taladraba el oído. Pero si aún seguía al lado de mi hermana, significaba que era buena gente y de fiar. Físicamente le venía el alias al pelo, era pelirroja, con el pelo algo largo pero siempre la veía con coleta, solo 3 años mayor que yo, usaba gafas, las necesitaría pero la sensación era que las usaba para tapar la multitud de pecas en la cara. Tenía los ojos azul oscuro, mezclado con gris, diría que era lo más atractivo que tenía, y mentiría, por que pese a medir menos de 1,55, y tener brazos, piernas y cintura finas y delgadas, pesaba 76 kilos, ¿Cómo puede ser? Por unas tetas y unas caderas antinaturales, de frente era como un 8, tenia una 120 de pecho al menos, aunque yo creo que lo superaba, le daría apuro cómprase sujetadores más grandes y eso hacia que sus tetas rebosaran de forma exagerada, cada una debía de pesarle al menos 3 kilos. Era una versión comprimida de Lara, pero mientras que a ella, sus tetas grandes y tersas seguían manteniéndose firmes sin sujetador, la sensación era que si le quitabas el sostén a Iziar, caerían de forma inevitable. De caderas no iba mal tampoco, eran como si hubieran cogido a una chica normal bajita, y le hubieran hinchado la cadera y el pecho hasta el punto de casi reventar. Pero a diferencia de las otras 2, Iziar si usaba su cuerpo, su forma de vestir era más femenina, y sobretodo, lucía siempre un escote animal.

    Todas iban vestidas con ropas ligeras de verano al subir en el ascensor. Obviamente mi miraba se fue a las tetas de Iziar, que estaba pegada a mí de cara, roja como un tomate al no poder evitar que sus tetas quedaran en mi cintura. Su coronilla a penas me llegaba al pecho, le sacaba más de 2 cabezas. Por fin llegamos arriba, y mi hermana y Liz no entendían por qué Iziar salió riéndose como un gorrino, yo sí. Al moverse para salir, sus tetas repasaron el contorno de mi rabo, chocando claramente contra él.

    Entramos en el piso y quedaron de nuevo alucinadas, mi hermana ya no tanto, pero Liz, y sobretodo Iziar que no había visto aún el ático, recorrieron toda la casa exclamando. Mi hermana era una versión furiosa de mi madre, y rápidamente me ordenó que las instalara, no quise empezar discutiendo que no era su criado, así que las acompañé a las habitaciones, la grande era la mía, pero al ver la cama enorme de 3 metros cuadrados, fueron a por ella saltando encima, les dio igual que estuviera desecha y oliera a sexo salvaje con Yasira, que se fue con unas amigas, y no la volvería a ver hasta el viernes siguiente. Las instalé en las 2 habitaciones de arriba, y mi hermana se quedó en la de abajo de invitados, las escaleras no eran lo suyo. Luego planearon la comida, y hablamos de cómo lo haríamos todo., ya que se quedarían todo el sábado y el domingo hasta la noche.

    Comimos entre risas, y me fui directo a la piscina, iba solo con el bañador bermuda, era mi casa, y no iría incómodo con el slip debajo por la presencia de nadie, y bastante con que me tapaba. Mi hermana se cambió, y salió con un bañador de cuerpo entero, lanzándose al agua de cabeza, era muy buena nadadora, como yo, puesto que mi madre nos inscribió en cursos de natación, y mi hermana llegó a participar en salto de trampolín de 3 metros, dónde ganó algún premio provincial. Era increíble como un cuerpo tan corpulento, casi no salpicaba agua.

    Liz e Iziar decidieron dejar pasar las dos horas de rigor tras comerr tumbabas en las hamacas, con sus biquinis ya puestos y pareos a juego. No me di cuenta cuando se cambiaron, bastante tenía con chinchar a mi hermana, que no tenía el menor problema en sobrepasarse a la hora de pegarme, sabía que muy mal se tenía que dar para hacerme daño. Me reí como hacía mucho que no hacía, echaba de menos a mi hermana, quien lo diría.

    Al salir del agua tras jugar un rato, fue cuando me percaté de los cuerpos de esas mujeres. A Liz ya la conocía, le había visto en biquini más que a nadie hasta la operación, y fue Iziar la que me llamó. En vez de ir con un traje de baño o algo más “aparatoso” para sujetarse las ubres, iba con un biquini que en otra sería normal, pero en ella quedaba ridículo, apenas le quedaba hilo para atárselo al cuello al tener que rodear todos sus senos, y si pegaba el inicio de la tela a la piel de debajo de su seno, la tela se acababa antes de llegar al pezón, así que como con los sujetadores, se cubría los pezones y luego tiraba pegándose los senos al torso hasta poder atarlo como fuera. Esa visión me movió la polla, lo noté por que al ir solo con las bermudas el agua pegó la tela húmeda a mi piel, envasándome al vacío, y no pasó desapercibido para ellas. Cuando me tumbé en la hierba ante sus ojos, me comían el cuerpo, estaba bueno, que puedo decir, mi hermana se dio cuenta igual, pero dejó pasar el tema tumbándose a mi lado, y se soltó los tirantes del bañador para que la diera un poco el sol.

    -YO: si queréis crema, o lo que sea, hay en el armario ese de la pared – sonreí al recordar a Jeni.

    -LIZ: no, gracias, estamos bien.

    -IZIAR: a mí no me vendría mal, estoy muy blanca.

    -HERMANA: pues póntela mujer, que no pasa nada, tú…- me codeó -... ve a por la crema.

    -YO: a mí déjame en paz, que estoy aquí muy a gusto

    -HERMANA: ¡Raúl!

    -YO: vooooooy…- me levanté a desgana, mojándola la espalda con los restos del agua de mi cabeza. Fui a por el bote y luego se lo di a Iziar, repasando sus tetas con los ojos, “Que maravillas”, las palabras “mega estructuras” se pasaba por mi cabeza.

    -IZIAR: gracias…por todo.

    -YO: nada peque, si no os dejo venir, mí hermana me corta los huevos – se rió roncando, era así de fácil sacarla una risa tonta.

    -LIZ: pues ya que estás, puedes echarme crema en la espalda a mí.

    -YO: claro, aunque tú ya estás morena…- otra broma estúpida, al ser mulata, que me costó la primera muerte por mirada de mi hermana.

    -LIZ: no seas crío y échame - se rió conociéndome, se giró sobre la hamaca dándome la espalda, y sin rubor alguno se desató el biquini, no era raro, a lo largo de los veranos ya le había visto las tetas más de una vez, de hecho creo que fueron las primeras tetas que vi en mi vida.

    Extendí la crema en su espalda, y la di un suave masaje que la relajó, Iziar hizo lo mismo, y me pidió que la diera crema en la espalda, pero esta no desató el biquini, bastante le habría costado tenerlo atado. Mi mano abierta casi la cubría toda la espalda, sus senos asomaban por debajo de sus brazos aplastados contra la hamaca, y su cabeza daba con la frente en el respaldo, sus pechos no la dejaban bajar más. Se los rocé con pericia. Ambas se quitaron el pareo, y el culo de Liz le robó protagonismo a Iziar, al moverse temblaba como la gelatina, pero se mantenía en su sitio, y no sé si queriendo, pero se metió la braga del biquini por el culo a modo de tanga, algo que ya no era habitual. Mi hermana me llamó para que me sentara en la hierba, y la diera crema a ella también, su concepto de hermano pequeño era la de un sirviente, y le daba igual que fuera mi casa.Me tumbé boca abajo para disimular una posible erección, ladeándomela del todo, mi hermana me dio algo de crema, pero apenas dos pasadas de mano en los hombros.

    Al pasar las dos horas nos metimos todos en el agua, jugamos con una pelota hinchada a que no cayera, y yo era el peor de todos, tenía la vista clavada en otros dos globos hinchados, los de Izar, que al saltar se tenía que colocar el biquini de nuevo. Nadamos y bromeamos, las di un buen repaso jugando a las ahogadillas, a mi hermana en el tanteador, y a las otras un repaso a sus cuerpos. Me estaba poniendo tonto al rozar la polla con el culo de Liz, pero la confianza era demasiada, en cambio, Iziar estaba roja, se diría que de las continuas ahogadillas al ser la más frágil, moverla me resultaba tan fácil como una pluma, era tan menuda que olvidaba sus enormes tetas, pero bajo el agua se las agarraba con firmeza, y como no decía nada, lo seguía haciendo.

    A esas alturas ya planeaba como follárme a alguna de las dos, si es que no iba a por las dos, no eran ninguna maravilla dignas de revista, pero eran lo que tenía a mano, me daban mucho morbo, y mi hermana estaba descartada, hasta agradecí que se quedara en el piso de abajo, allí no se oiría los ruidos de sexo de la planta de arriba. Me reía a carcajadas mientras me dejaba ahogar algunas veces, bajo el agua veía el culo de Liz y las tetas de Iziar, mis dos objetivos, ¿O eran tres? Sí, tenía cierta ventaja para acostarme con ellas, ¿Pero cómo hacerlo? Planeaba hasta que la falta de oxigeno me obligaba a subir, y atacar a alguna de mis sirenas por la ofensa.

    Una de las veces fui a por Liz, la saqué del agua por completo con la fuerza de los brazos y la hundí de golpe, metiendo mi polla en su culo, que para entonces ya marcaba cierta dureza. La sintió, vaya que si la sintió, su cuerpo quedó petrificado, la estaba rozando con el tronco todo su coño, y lo sentía palpitar. Cuando sacamos las cabezas del agua seguíamos igual, ella quieta sin que yo la sujetara o presionara contra mí, y con mi rabo frotándola por detrás. La jugada sin bañadores hubiera acabado conmigo penetrándola, los dos los sabíamos, los dos callamos, y ambos disfrutamos de aquello. Liz ya era mía, lo sabía, si no era yo, sería ella quien vendría a mí. Liz al fin se giró, por sorpresa, y me agarró la polla con fuerza, hasta que me dobló del dolor.

    -LIZ: aquí la pirata sabe manejarse ante un buen mástil - me susurró al soltarme y salir corriendo.

    Por raro que parezca, no era la primera vez que hacía algo así, cuando me pasaba de la raya con ella de crío me daba patadas o puñetazos en las pelotas, pero esta vez fue diferente, no golpeó, si no que sujetó, palpó y notó mi verga medio empalmada.

    Mi hermana y ella se salieron del agua, se iban a duchar para salir de fiesta, Iziar se quedó en el agua conmigo. Seguía roja como al principio, y según me acercaba me apartaba la mirada, la tenía asustada, ya que igual que Liz, ya había sentido mi rabo rozándose, y mis manos en sus senos, pero no había dicho nada.

    -YO: que tal por aquí, ¿Seguimos jugando tú y yo?

    -IZIAR: no, no ¿Yo sola? Me ganarais muy fácil. – se le entrecortaba la risa.

    Me puse en pie en esa zona algo menos profunda, me erguí como Poseídón saliendo de las aguas, a escasos centímetros de su cara, ella estaba de pie y el agua le llegaba al cuello, y al estirarme apenas me llegaba al ombligo. Se le escapó un suspiro al ver mi torso, girando la cabeza, pero no la mirada.

    -YO: venga, podríamos divertirnos - su risa de cerdito se deslizaba por sus labios.

    -IZIAR: que bobo, ya podrás con una chica tan pequeña como yo.

    -YO: no serás alta, pero de pequeña nada - la levanté la vista con los dedos, me miró anonadada mordiéndose el labio, y una de sus manos casi me roza el pecho.

    -IZIAR: que tonto…soy enana - la cogí de los costados, la saqué del agua con fuerza y la senté en el borde de las piscina de un movimiento veloz, del golpe sus tetas rebotaron no menos de 4 segundos, y se quedó abierta de piernas, hueco dónde me coloqué.

    -YO: enana, pero con las tetas más grandes y apetecibles que he visto nunca - grandes sí, las de Ana, Eleonor o Lara estaban mejor colocadas, pero no tenían esa magnitud. Se sonrojó, que era mi propósito, sin poder cerrar las piernas por mi presencia, acariciándola la cintura con las manos.

    -IZIAR: para, que me vas a poner colorada, además ya te has deleitado bastante con las ahogadillas, que me he dado cuenta cómo las sobabas – “Joder, ni que fuera un secreto de estado”, que chica tan inocente.

    -YO: lo siento, no he podido resistirme, espero que mi hermana no…- sonrío, de nuevo roncando.

    -IZIAR: tranquilo, no tiene importancia, no hace falta que se entere - sonreí al saber que estaba tan entregada como para ocultárselo a mi hermana, me alcé hasta casi pegarme a ella, se echó atrás para ganar terreno y apoyó las manos a su espalda, pero eso solo me dejó sus tetas aún mejor puestas.

    -YO: con estas dos no te faltarán pretendientes.

    -IZIAR: pues no, la verdad, aunque ahora estoy sola - me reía a carcajadas por dentro, ella estaba tan en celo como yo, me estaba ofreciendo su cuerpo en bandeja de plata.

    -YO: no te creo, con ese par de…ojazos… – casi la beso -… y este par de melones… - le agarré una teta con descaro -… los tienes que tener a tus pies a cientos, hasta yo estoy cachondo - casi le revienta la cabeza del calor que sentía.

    -IZIAR: para, nos puede ver tu hermana – se reía avergonzada, y se colocó el biquini en la teta, ya que casi le se lo había quitado.

    -YO: así que no te molesta que te esté cogiendo una teta ¿Te importa que te vean? - tosió entre risas, casi se ahoga, y se vio pillada.

    -IZIAR: pues no… pero si tu hermana se entera me tira por la terraza - sus manos me apartaron de su pecho.

    -YO: pues que no se entere - me lancé a besarla, su corto cuerpo no la dio para evitarlo y nos fundimos en un beso rápido y fugaz.

    Estaba a punto de meterla la lengua cuando al agacharme a coger impulso mi hermana me gritó desde el balcón de habitación, ya había terminado de ducharse y gritaba que ya tenía la ducha libre. No pareció percatarse de lo que ocurría, por que justo en ese momento estabamos algo separados. Al meterse en la habitación mi hermana, Iziar reía entrecortada, me salí del agua pesando por encima de ella, arrasándola, dejándola mi polla marcada y dura en su cara, la cogí de las manos y tiré hasta ponerla en pie, pegada a mí, sintiendo mi polla entre sus tetas.

    -YO: una pena, ya lo acabaremos más tarde - asintió entre risas, tardando un mundo en separarse. Al verla caminar podía oler su coño mojado, olía a hembra sexualmente dispuesta, era un polvo seguro.

    Me fui a darme una ducha fría. Iba a salir con ellas de fiesta, mi madre me había obligado “Tienes que cuidar de ellas”, me ponía de los nervios que durante toda mi vida mis padres me tuvieran por una especie de guardaespaldas de mi hermana, de mi hermana mayor para más cachondeo. “Pero como ella era mujer”, muchas veces tuve que ir a recogerla al metro o a su trabajo cuando salía tarde, y cuando había noticias de violadores no salía de casa sin mí. Yo me quejaba de que, igual que a ella le podía pasar algo, a mí también, “Pero tú eres un hombre”, era la respuesta. Así que me tenía que joder, y acompañarlas de fiesta, bueno, eso era hasta esa tarde en la piscina, ahora estaba encantado, sobretodo por un conocimiento de tu familia que solo da el tiempo. Mi hermana apenas aguantaba el alcohol, se pedía un par de copas, ni siquiera bien cargadas de bebidas fuertes, más bien cócteles afrutados con sombrillas, y ya se mareaba, en cuanto cogía la cama se quedaba roca durante horas.

    Cenamos y se arreglaron para salir. Yo lo de siempre, vaqueros ajustados sin slips y camiseta, la chaqueta me daba calor así que solía dejarla hasta que llegara el frío de verdad. Mi hermana y Liz, como siempre, algo pintadas, pero poco, mi hermana con un vestido negro y mallas, Liz con un vaquero holgado y una blusa blanca. Iziar fue la que salió con un escote grotescamente llamativo, y una minifalda azul cielo, a ella la minifalda la llegaba por las rodillas. Sin ofender, parecía un puta de 20€ recién salida de una esquina, con botas de cuero altas y pintada como una puerta, no se le notaban las pecas siquiera.

    Fuimos a un par de sitios que a mi hermana le gustaban, y las invité a todas a unas copas. Como pretendía, mi hermana a la segunda ya estaba achispada. Iziar aguantaba mejor pero no bailaba mucho, bastante hacía con apartarse moscones de sus tetas. Como solía pasar, la morena de piel era la atrevida bailando conmigo, y esa vez Liz no fue diferente, incluso sus gestos eran más eróticos que cualquier otra vez que hubiera bailado con ella, no le llegaba a la suela a Yasira, obviamente, pero no dejaba de pasarme su culo por la pelvis, hasta el punto de desear tomarla allí mismo. Al par de horas ya la tenía dura, ella lo sabía, y lo disfrutaba. Iziar trataba de despertar a mi hermana, pero estaba cansada y sentada en una esquina, Liz, al verla, resopló y se fue a ayudarla, y yo me fui a por Iziar. La tuve que arrastrar a la pista de baile, y casi obligarla a moverse, alguna copa la ayudó a dejar de ponerse roja y contonearse un poco. Cuando estaba disfrutando de sus tetas frotándose contra mi verga, Liz apareció, diciendo que mi hermana pedía que nos fuéramos a casa, así que no quedaba otra, pese a ser solo las 2 y media de la madrugada. Tuve que llevar agarrada a mi hermana del brazo al coche, y luego subirla a casa, la recosté sobre la cama en la habitación de abajo, y las dejé solas desvestirla y ponerla el pijama, dejándola acostada. Si no lo estaba ya, mi hermana se quedó frita profundamente. Al verlo sonreía, no estaba bien hacerle eso a mi hermana, pero era un cabrón en busca de sexo, mi actitud era que todo valía.

    Liz se fue a su cuarto, y nos quedamos Iziar y yo solos tonteando en un sofá, sus ojos eran de cansancio, pero se obligaba a seguir por mí. Le acariciaba una pierna mientras la regalaba los oídos, y cuando pensé en dar el ataque final se durmió mientras la hablaba. Fue frustrante, la desperté sacudiéndola la cara, pero se volvió a dormir incluso cuando la estaba agarrando de las tetas. La cogí en brazos y la subí a su cama, la desvestí yo mismo, viendo sus tetas enormes sin nada, apenas la dejé el tanga que llevaba, y una camiseta mía que llegaba por sus rodillas, “Joder, me la han puesto dura y ahora me voy a la cama sin follar”, era mi pensamiento. La única opción era tirarme a Liz, pero no sabía si ya dormía, y no se me ocurría nada ingenioso para abordarla de golpe. Tenía toda la sangre lejos de la cabeza, así que me fui a mi cuarto y me puse el ordenador, con un vídeo de Ana, Eleonor y yo follando, de los que guardé, masturbándome, ¿Para qué usar porno y no recuerdos reales?

     

    Liz – La mejor amiga de mi hermana.

    No me di cuenta, la costumbre de vivir y dormir solo, o como queráis llamarlo, pero me estaba pajeando con la luz encendida, la puerta abierta y el ordenador a todo volumen. Era agotador hacerme una paja, se diría que hasta había perdido destreza, y tardaba un mundo sin sentir el calor de una hembra siendo penetrada. Así que llevaba 10 minutos cascándomela, cuando un reflejo de la pantalla del PC se movió, presté más atención a una zona oscura y el rebote de la luz me dejó ver a Liz mirándome, escondida tras el marco de la puerta, a mis espaldas un poco de lado, lo justo para que pudiera ver mi polla erecta siendo masacrada. Disimulé continuando, la situación era delicada, pero lejos de avergonzarme, pensé en sacar provecho.

    -YO: joder, así no hay manera, si no me tiro a una me puedo hacer viejo con esto…- hablé alto para mí, pero lo escuchaba ella también. Cogí el móvil y amagué que llamaba, mientras me la seguía cascando mirando la pantalla, pero miraba a Liz, no a lo que ocurría en ella -… si, hola princesa, ¿Como te va?...Si, es tarde, pero me preguntaba si podrías pasarte…venga no seas tonta, así nos divertimos…pues vente y…que te jodan, no me vuelvas a llamar - simulé llamar a otra, y el mismo discurso sutilmente cambiado, así varias hasta que me levanté enfadado, siempre de espaldas. Liz no se había movido del sitio.

    Con gesto felino me deslicé en su ángulo muerto, me puse el bañador, con la polla tiesa marcándose de forma exagerada, y salí por la puerta en apenas unos segundos. Liz estaba en mitad del pasillo fingiendo estar despistada, con la respiración agitada de tener que dar un salto para alejarse de la puerta en el último segundo.

    -YO: ah, hola Liz, ¿Que tal?

    -LIZ: bien, bien…aquí estirando las piernas… ¿Y...y tú?

    -YO: pues algo cabreado, no consigo…- no podía ser tan directo -…dormir.

    -LIZ: ya veo – se rió y me señaló el paquete fingiendo apartar la vista, yo no moví un músculo.

    -YO: ya, bueno, ese es el problema, me he puesto contento y no tengo con quien compartir la cama.

    -LIZ: una pena…- jugaba con los dedos descalzos en el suelo, esperando una respuesta de mi parte. Liz llevaba un camisón de seda blanco, escotado, que le llegaba a los muslos, se le adivinaban los pezones tras la tela sin sujetador.

    -YO: pues si, sois crueles.

    -LIZ: ¿Las mujeres?

    -YO: no, vosotras, Iziar y tú, lleváis todo el día danzando por aquí en bañador y uno no es de piedra - me miró al paquete.

    -LIZ: parte si…- sonrió con picardía -...pero no es culpa nuestra, si no tuya, que tienes la cabeza muy sucia.

    -YO: o tú el culo muy bonito…- caminé hacia ella -... así que esto es culpa tuya.

    -LIZ: gracias – sonrío ruborizándose, y girando la mirada un instante. Al llegar a ella, la pillé desprevenida, de lado le agarré de una nalga con una mano, levantando la parte baja de delante de su camisón con mi erección, y me soltó un bofetón, pero no me apartó la mano, ni se alejó de mí.

    -YO: puedes pegarme cuanto quieras, no quitaré la mano de ahí.

    -LIZ: ¡¿Estás loco?!...- me volvió a abofetear -…suéltame, tu hermana está abajo.

    -YO: dormida como un oso en invierno, ya la conoces cuando bebe, hasta mañana a la hora de comer no se levantará - la otra mano fue a su otra nalga, cara a cara, y pegué mi polla a su vientre levantándola el camisón por el ombligo con mi rabo.

    -LIZ: suéltame Raúl, por favor - golpeaba mi pecho con los puños sin mucho esmero, lo leía en sus ojos, era un no que quería decir si.

    -YO: ¿A la pirata ahora le da miedo el mástil? – tardó medio segundo en recordar su frase en la piscina.

    -LIZ: eso era una broma, por favor, déjame, esto no está bien.

    -YO: bien que te gustaba sentir mi rabo entre tus piernas esta tarde en la piscina, te recuerdo que seguías con ella en tus muslos después de que te soltara, o como te frotabas en la pista de baile, y ahí no te tenía sujeta, ¿Ahora te pones puritana? - apartó la vista avergonzada ante esas verdades.

    -LIZ: Raúl, te lo pido como amiga tuya, suéltame - la estaba masajeando culo haciendo que su cuerpo se elevara sobre mí, y contra mi miembro.

    -YO: está bien, te soltaré si me prometes algo - me miró sin fiarse, y bien que hacía.

    -LIZ: ¿El qué? - sonreí.

    -YO: no te lo diré si no aceptas - me golpeó el pecho sin fuerza.

    -LIZ: cabrón, eso no lo haré, suéltame o…o…- la apreté tanto el culo que se puso de puntillas.

    -YO: ¿O qué? ¿Llamarás a mi hermana? …- alcé la voz -… hermana, aquí Liz te quiere decir algo - me tapó la boca con las manos.

    -LIZ: ¡¿Que haces?!

    -YO: está tan borracha que no se despertará, igual que Iziar, créeme, ya lo he intentado, pero si por algún milagro consigues despertarla ¿Que la vas a decir? ¿Que su hermano pequeño te esta metiendo mano? ¿O que me has pillado pajeándome y te has quedado mirando? - abrió los ojos como platos.

    -LIZ: yo…no…lo siento…solo…- le apreté de nuevo el culo levantándola del suelo unos segundos, aproveché para meter mis dedos por dentro de sus bragas por las perneras.

    -YO: me dan igual tus balbuceos, y que miraras, no me ofende en absoluto, guarda tus falsas disculpas, te has quedado mirando por el mismo motivo que has “zorreado” conmigo todo el día… – agaché la cabeza hasta su oído - ... por que quieres que te folle, lo deseas tanto como yo, o ya hubieras salido corriendo, solo te estoy agarrando el culo, no impido que te vayas.

    -LIZ: no…eso no es así…te conozco de hace mucho…tus padres…

    -YO: eres una mujer y yo un hombre, estás cosas pasan, me la pones dura, y se que tu coño rezuma ahora mismo, ¿O me equivoco?... - sin soltarla una nalga, metí mi mano por debajo del camisón, por encima de las bragas - ...¿Que me dices? Si está seco, te suelto y te vas, pero si está húmedo, duermes conmigo - fue una jugada maestra, si estaba mojado me daba la razón, y si no lo estaba, al sentir mis dedos se mojaría, o eso deseaba.

    -LIZ: ¿Solo dormir…? - sonreí, “Ha picado”.

    -YO: vamos, que estás chorreando - apreté su coño por encima de las bragas, sintiendo su humedad claramente.

    -LIZ: está bien…pero solo dormir - me señaló con el dedo.

    -YO: solo dormir no, ¿Te crees que soy tonto? Esta polla no se calma con dormir a tu lado, quizá unas caricias…- asintió vencida.

    -LIZ: unas caricias hasta que se te baje, pero nada de sexo, no tengo condones – “Jajajaja dios, que fácil”, si ese era su impedimento solamente, yo podría tener preservativos y anular su argumento, pero no me hacían falta.

    -YO: te cuento un secreto y así estamos a la par, yo se que te pongo cachonda…– giró los ojos aceptando ese hecho -…pues que sepas que tengo la vasectomía hecha, podría correrme dentro de ti cuanto quisiera, y no te dejaría preñada.

    -LIZ: imposible, tu hermana me lo habría dicho.

    -YO: no lo sabe ni mi madre, ¿Cómo lo va a saber ella? - conocía a mi madre, y sabía de sus dones adivinatorios.

    -LIZ: eso no cambia nada, no follaré contigo - el masaje en sus nalgas era sensual, y su cuerpo se contoneaba, estaba cediendo.

    -YO: como quieras, pero algo tendrás que hacer, yo no puedo estar así por tu culpa - negociábamos desde hacía rato, ahora era el momento clave, si la convencía de hacerme una paja, podría avanzar desde allí.

    -LIZ: puf…no sé… ¿Y si te la chupo? - tosí con risas, esa mujer no sabía negociar, pero yo si.

    -YO: puede que se me pase, aunque no te aseguro nada…- mis manos bajaron hasta levantarla el camisón, y ahora le agarraba del culo piel con piel, salvo por unas bragas bastante grandes, negras y de seda - ...vamos a mi cuarto.

    La solté el trasero y le ofrecí mi mano, la cogió mirando al suelo, y me siguió sin rechistar. Entramos y cerré la puerta, se quedó mirando el vídeo del PC que aún seguía, con mi falo en primer plano entrando y saliendo del coño de Eleonor. Quité el vídeo, y puse a grabar mi cámara escondida, sin que se diera cuenta. Liz se estremeció al sentirme pegado a su espalda, cuando la vi desprevenida.

    -YO: que sepas que duermo desnudo, tú también deberías, hace mucho calor para este camisón.

    -LIZ: no puedo… no, no llevo sostén - le acariciaba los muslos por debajo de la tela.

    -YO: como si fuera la primera vez que te veo las tetas - sujeté del camisón y fui tirando de él hacia arriba, sus brazos hicieron algo de fuerza, pero al tirar salió, y se dio la vuelta tapándose con las manos las tetas.

    -LIZ: ¿Y ahora…qué? - según terminó de hablar, me bajé el bañador de golpe con mi polla saltando ante sus ojos, dura y apuntando al techo. Instintivamente su cara de asombro fue acompañada por una mano que se tapó la boca, me lancé sobre ella agarrándola la teta libre y chupándole el pezón, oscuro y diminuto.

    -YO: tus tetas saben genial – se tambaleó de mi fuerza, pero me apretó contra su seno, cogiéndome de la nuca.

    -LIZ: gracias…digo, espera, eso no estaba en el acuerdo.

    -YO: las caricias si.

    -LIZ: caricias, no que me comas los pechos.

    -YO: ¿Y que es, sino una caricia con mi lengua y mis labios? - su jadeo la cortó la respuesta, y sonrió levemente antes de soltarse el otro pecho, para agarrarme la cabeza ahora con ambas manos, me aferré sus dos tetas, mientras de rodillas lamía y succionaba sus pezones diminutos, pero erectos.

    -LIZ: por favor, no me hagas esto…- mordisqueaba un pezón cuando suspiró de gusto.

    -YO: he dicho dormir desnudos, podría quitarte las bragas ahora mismo – mentira, eso no formaba parte de ningún trato, solo fue una sugerencia, pero coló.

    -LIZ: no, no, vamos a la cama, pero déjame las bragas puestas, por favor - ¿Acaso yo tenía poder para quitárselas o dejárselas puestas? Ahora parecía que sí.

    Se tumbó de espaldas a la cama, y caí suavemente sobre ella sin dejar de comerme sus senos, amasándolos con las manos. Se abrió de piernas para dejarme paso, sus respiraciones acompasaban mis movimientos, y era delicioso verla cerrar los ojos y disfrutar de aquello, después de tantos años, mi polla cabeceaba en su vientre.

    -YO: me pasaría el día comiéndotelas, pero me la tienes que chupar.

    -LIZ: cierto - me sonrojé ante su increíble amansamiento.

    Me tumbé en la cama con las piernas colgando y ella se arrodilló entre ellas, cogió con ambas manos mi tremenda erección, y pajeó unos instantes, casi incrédula. Cuando la iba a dar un toque, besó mi glande, un par de veces, pajeaba bien, pero solo daba besitos en la punta.

    -YO: ¿Que mierda haces?

    -LIZ: pues comerte la polla, mira al otro…- se mostró ofendida.

    -YO: ¿Eso es lo que sabes hacer? - su ofensa se convirtió en vergüenza.

    -LIZ: bueno…yo, es que…no…no he chupado muchas - me alcé acariciándola la cara.

    -YO: normal, si lo haces así, ninguno repite…- me miraba como un cordero -...anda déjame que te enseñe a comerte una buena polla de verdad.

    -LIZ: vale - sonrió casi agradeciéndolo, era increíble, abuso de esa palabra, pero no me creía que estuviera pasando, no tan fácil.

    Le fui dando instrucciones, sus manos jamás debían de parar, sus labios deben rodear el glande, no dejarlo pasar sin rozarlo, tenía que lamer bien cada parte, el tronco era importante, chupar los huevos era excitante…Me reía por que cada cosa era más atrevida, y ella lo hacía sin pestañear, aprendiendo y memorizando. Luego iba ayudándola sujeta por la nuca, y se fue metiendo mi rabo chupando y lamiendo cada parte hasta que metí media polla dentro. Cuando vi su primera arcada retrocedí un poco, y la dejé así un minuto, casi se ahoga. Al sacar mi miembro de su garganta, un río de babas llenaba todo, la indiqué como lamer y dejarlo seco, para seguir repitiéndolo una y otra vez hasta que la técnica parecía depurada, y me estaba matando. Me fui a correr, y la avisé, separó la cara y aumento el ritmo de las manos.

    -YO: no, así no, tienes que hacerlo con la boca.

    -LIZ: ya, y si te corres dentro… ¿Qué? – más que una reprimenda, sonó a curiosidad, su frase tenía parte de ambas.

    -YO: así es como se hace, tú sigue …- para mi sorpresa, con cara de disgusto, sí, pero lo hizo -... así muy bien, dios, aumenta el ritmo, sigue chupando el glande y no te apartes …dios…no apartes la boca, deja que uffffff…deja que me corra en tu boca.

    Obedeció asqueada, sintió con repugnancia en los ojos como mi semen la iba llenando la boca, la cantidad era enorme, casi 12 horas desde que se fue Eli.

    -LIZ: arghhhhhh…¿Y...y aforha? - mantenía la boca abierta y la cabeza hacia arriba, le cerré la boca con una mano.

    -YO: ahora te lo tragas… - negó con la cabeza -…¿Cómo vas a chupar bien una polla si te da asco el semen? Tienes que demostrar que eres fuerte - me miró creyéndome, cerró los ojos y con esfuerzo tragó, dos y tres veces, hasta que paladeó con la boca abierta.

    -LIZ: ya está, dios, que asco - sonreía

    -YO: no es tan malo.

    -LIZ: ya, la verdad es que no…pero está caliente, lo noto bajar por mi pecho.

    -YO: pues ya está, ya sabes comer rabo como tiene que ser, no era tan difícil ¿No?

    -LIZ: pues no, ayuda practicar con alguien que sabe – me hacía el despistado, pero Liz se estaba repasando del contorno de los labios algunas gotas de mi semen, y luego se chupaba los dedos. Apenas me podía contener la risa.

    -YO: pues para ser la primera vez no está nada mal.

    -LIZ: no es la primera vez que…

    -YO: sí, querida, es la primera vez que comes una polla como dios manda - asintió dándome la razón, metiéndose un dedo con restos de semen en la boca, chupándolo.

    -LIZ: bien, esto ya parece calmado …- mi polla flácida era clara -… ¿Me puedo ir ya? - ¡Me estaba pidiendo permiso! Obviamente se lo negué.

    -YO: que va, el trato era que dormirías conmigo.

    -LIZ: pero ya se te ha pasado.

    -YO: esta, puede haber otras durante la noche …- puede no, las iba a haber -… y te has comprometido a dormir conmigo y calmarme todas las veces que pase - otra mentira, eso no iba incluido, pero como la otra, no la negó.

    -LIZ: vale, si te pasa otra vez te la chupo de nuevo - se levantó para ir a por su camisón.

    -YO: ¿Dónde narices vas?

    -LIZ: a ponerme…- me miró comprendiéndome -…ah ya, dormir desnudos, lo siento – “¿En serio me está pidiendo disculpas?”, era muy raro y excitante.

    Gateó sobre la cama hasta tumbarse boca abajo, yo me eché a su lado acariciándola la espalda.

    -YO: ten cuidado, si vuelves a por el camisón te quito las bragas - sonreí dispuesto a todo, por ver hasta dónde llegaba su sumisión.

    -LIZ: si, si, tranquilo, no hace falta que me las quites… si no quieres - si quería, ¡¿Podía?!

    -YO: vale, pero solo por que me la has chupado como una campeona - sonrió entendiéndolo como un halago. Mi mano fue a su culo, que apreté con fuerza provocándola un suspiro.

    -LIZ: dios, no me creo lo que hemos hecho…- “El que no se lo cree soy yo, bonita” -…eres el hermano pequeño de mi mejor amiga, he crecido contigo, esto no está bien - mi mano amasaba su nalga con habilidad.

    -YO: ya no soy ese gordo al que animabas, siempre me has tratado con cariño, y te lo agradezco.

    -LIZ: no es nada, nos hemos divertido mucho pero ahora es diferente, tú eres diferente.

    -YO: por fuera, pero por dentro siempre te he deseado… - una verdad a medias.-.... tu culo me ha dado para muchas pajas - apreté de nuevo su trasero, pero ahora metí mi mano por dentro de las bragas sintiendo el potencial de su piel.

    -LIZ: ¿En serio?

    -YO: ya lo creo, si hasta me pillaste una vez entrando en mi cuarto, aquel día del padre.

    -LIZ: ¿Sí?... - hizo memoria - …bueno te vi en la cama tapado.

    -YO: pues estaba con el rabo en la mano dándome placer, pensando en tu culo - otra mentira, si, me estaba pajeando, pero con unas fotos de la madre cachonda de un colega, que nos dejó.

    -LIZ: que golfo, y yo sin darme cuenta - se reía y suspiraba disimuladamente, mi mano en su trasero estaba haciendo maravillas.

    ÝO: pues ahora puedes remediar tantos años de deseos truncados.

    -LIZ: ¿En serio me deseas?

    -YO: ¿A cuantas te crees que voy enseñando a comer pollas? - la cuenta iba por 12, Jeni la última, pero eso Liz no lo sabía.

    -LIZ: una pena que ya te hayas corrido…- fue un pensamiento que se le escapó.

    -YO: tranquila, ya la tengo dura otra vez - se giró viendo que, efectivamente, mi mano en su culo me la había puesto como una estaca.

    -LIZ: ¡Dios, ¿otra vez?!

    -YO: ya te dije que podía pasar.

    -LIZ: normal, si no me quitas la mano del culo…- tenía razón.

    -YO: pues a chuparla otra vez… - asintió, sin replique alguno, gateando a mi cintura- …pero esta vez tú sola, demuéstrame lo que has aprendido.

    Vaya que si lo hizo, me hizo una mamada de escándalo, más de 20 minutos pajeando sin parar, lamiendo y chupando el glande, besando el tronco con dedicación. Lo que ella no sabía es que si era mi segunda corrida, con una mamada, por buena que fuera, no bastaba.

    -LIZ: me duele la mandíbula.

    -YO: puffff, me estás matando, sigue un poco más, a ver si sale…- mentira, no estaba ni cerca.

    -LIZ: dios, no puedo más, me duelen los brazos - se giró sin dejar de masturbarme, mirándome a la cara.

    -YO: ¿Y yo que quieres que haga? Es culpa tuya.

    -LIZ: ya lo sé…- ya no me sorprendía que se lo creyera -… pero no sé que hacer.

    -YO: hombre, algo se me ocurre, pero no te gustará… - alzó la vista inocentemente -... quizá si…no déjalo.

    -LIZ: dilo, lo que sea, por favor.

    -YO: no sé, si te como el coño quizá me cliente más…- el silencio paró hasta su mano.

    -LIZ: no…me da vergüenza.

    -YO: ¿Por qué?

    -LIZ: nadie…nadie me lo ha…comido...- las carcajadas que solté la enfadaron -… no tiene gracia, vale, no todos vamos por ahí follando.

    -YO: vale, perdona, déjame que te enseñe, solo para probar…- asintió soltándomela -… venga arrodíllate y déjame el coño en la cara.

    -LIZ: vale, pero apaga la luz - la miré con un enfado inexistente.

    -YO: mira que te quito las bragas del todo eh…- negó nerviosa.

    -LIZ: no, no, vale, vale - rápidamente se puso en posición, “¡Que muslos!”, me sentía atrapado con ella sentada en mi pecho, la visión desde mi posición era espléndida, la veía todo el coño de las bragas totalmente empapadas, su vientre y sus pechos desde abajo y su cara de intriga.

    Abrí un poco las bragas y las separé, el olor que salió me excitó aún más, de hembra salida. Al primer beso se estremeció, cuando lamí, jadeó, y cuando chupé, golpeó la almohada con fuerza. Tiré un poco más de su cadera para tener el pubis oscuro a mi alcance, rosado por dentro y con una leve mata de pelo mal cuidada. Le separé los labios mayores, y la comí el coño con dedicación, sus gemidos aumentaron rápidamente y al sentir mi lengua penetrándola se corrió a los minutos, pero la sujeté con fuerza las piernas y seguí lamiendo hasta llegar a su segundo orgasmo. Me bañó, literalmente, la cara, su rostro era el de la sorpresa más placentera.

    -YO: casi me ahogas.

    -LIZ: lo…lo siento…no me había pasado nunca…no así.

    -YO: venga, que esto me está gustando, date la vuelta.

    Lo hizo quedando ahora mirando a mi rabo, la seguí comiendo su vagina deliciosa hasta que por propia voluntad se dejó caer para comerme la polla entre gritos leves de lujuria. Apenas recordaba nada de cómo chuparla, solo se aferraba a mi miembro como a un clavo ardiendo, sus caderas se movían al compás de mi lengua y cuando la metí los dedos rompió en varios orgasmos seguidos mientras le chupaba el clítoris.

    -LIZ: ¡dios…para, por favor…para, córrete de una vez, y para!

    -YO: lo siento, esto no va así, tienes que lograrlo tú.

    -LIZ: pero no puedo más, me voy a morir si sigues así - de rodillas, subía y bajaba las caderas mientras seguía masturbando con una mano, con la cabeza echada hacia atrás, disfrutando de mi pericia.

    -YO: pues tú dirás, esto hay que acabarlo.

    -LIZ: lo sé, pero no puedo más - pajeaba con fuerza nula.

    -YO: pues como no follémos, no se me ocurre nada.

    -LIZ: no, ya te dije que no, lo que sea, todo menos follar.

    -YO: que no es cosa mía Liz, es que no existe otra - creo que si me pudiera mirar en ese momento a la cara,y mi sonrisa, Liz se daría cuenta de lo que estaba pasando.

    -LIZ: me da miedo, ¿Y si me haces daño?

    -YO: ¿Eres virgen acaso?

    -LIZ: no, imbécil, he follado como la que más, pero es que tu polla es enorme.

    -YO: me he tirado a mujeres mucho menos corpulentas que tú, se la he metido hasta la base, y gozan como perras, prometo hacértelo con cuidado.

    -LIZ: vale…- asintió pasados unos segundos, en que mis dedos no la daban opción, al sentir como los volvía a meter - …pero deja que apague la luz – “Y dale con la burra al trigo, ¿Que más le daba?” Pues le iba a costar caro.

    -YO: mira, estoy cansado de tus tonterías, si tienes el valor de llegar hasta aquí déjate de chiquilladas, ya eres una mujer, no una cría.

    -LIZ: está bien… yo…yo no…- la azoté el trasero.

    -YO: ahora quítate las bragas - se giró negando con la cabeza.

    -LIZ: no, ¡Por favor!

    -YO: no me enfades que va a ser peor, sabes que te lo mereces, te lo he advertido.

    -LIZ: lo sé, pero por favor…

    -YO: ¿Como quieres que te folle con las bragas puestas? ¿O es que no quieres? – mi lengua regresó a su clítoris haciéndola temblar.

    -LIZ: si, si quiero que me folles, pero es que me da cosa…- suplicaba con la mirada mientras decía que quería que me la follara.

    -YO: no lo repetiré, o te las quitas tú o te las quito yo - asintió, de nuevo, rendida.

    Se sentó bajándose las bragas de la cintura y luego se dejó caer hacia atrás estirando las piernas sacándose las bragas por los tobillos, que estaban en alto, al hacerlo por inercia, se abrió de piernas y me metí entre ellas fugazmente, lamiéndola las tetas, y con mi mano en su coño acariciándola con varios dedos. Me rodeó con los brazos y me levantó la cabeza para besarme, era la primera vez, y pareció la 1000. Nuestras lenguas formaron una sola, y abría tanto la boca que podría meter un puño cerrado dentro.

    -YO: vamos a ver si es verdad que has follado tanto - se aferró a mis hombros respirando profundamente.

    La penetré de una sola estocada, y le entró entera, solté un bufido animal de aprobación, de león en la batalla que me hizo temblar. Liz arqueó la espalda, y levantó el pecho hasta que la gravedad hicieron caer sus senos hacía su cara, guardando silencio primero y soltando un bramido de la impresión.

    Retrocedí y volví a penetrarla varias veces de igual forma, no me sorprendía que le entrara toda y tan fácil, tenía unas caderas enormes. Aunque sentía fuerte presión, la cadencia iba aumentando, y sus respiraciones agitadas la devolvieron al planeta, recuperó una posición normal en la espalda mientras las tetas botaban y rebotaban de mis embestidas. Me acariciaba el pecho con una mano mientras se tapaba la cara con la otra, cerrando el puño y mordiéndolo acallando sus gritos. Bombeé incesantemente para provocarla varios orgasmos, en el último aceleré lo justo para estar a punto de llamar a la bestia y me corrí dentro de ella, sudando y victorioso. Liz incluso aún movía sus caderas de la inercia.

    -YO: pues si que eres una buena pieza.

    -LIZ: ¡Madre mía …que polla…que forma de follar…me has partido en dos! - me agarró de la cabeza, besándome con su lengua casi en mi campanilla.

    -YO: eres una buena mujer – “Y tu culo será mío antes de una hora, seas virgen o no por allí”

    -LIZ: dios, eres increíble…normal que tengas a todas detrás - la saqué de ella, y me tumbé boca arriba en la cama, con Liz aún sintiendo tirones pélvicos.

    -YO: pues solo van dos polvos – “Y la bestia aun no ha aparecido”, mascullé.

    -LIZ: ¿Como que solo dos? - se limpiaba el sudor de la frente.

    -YO: si, con algunas hago 3 o hasta 5 - su cara de horror fue graciosa.

    -LIZ: ¡¡Pero eso es imposible!!

    -YO: dame unos minutos y lo verás – gateó con rapidez para besarme con pausa, tumbándose a mi lado.

    -LIZ: no, no, por favor, no más, no podría con otro, menos con 5 - vi la oportunidad.

    -YO: pues va a pasar, al menos otra más, y eso como poco.

    -LIZ: no, por dios, páralo, haz lo que sea.

    -YO: no puedo hacer nada, es pensar en tu delicioso coño y mira - ante sus horrorizados ojos veía como mi rabo cogía dureza, de forma instintiva lo agarró queriendo parar su avance, pero lo que hizo fue aumentarlo.

    -LIZ: no, no me hagas esto, me duele todo.

    -YO: que pesada eres, que esto es culpa tuya.

    -LIZ: si, lo sé, pero no puedo más, ¿Que hago?

    -YO: no sé, si es muy seguido me corro antes de que se ponga dura - de cabeza se fue a chupármela con fiereza, mientras mis dedos buscaban su entrepierna, pero llegó tarde, y lo que acababa de decir era mentira.

    -LIZ: nada, esto ya está duro.

    -YO: pues ya solo queda follar de nuevo - su cara de pánico era sexy, y sus ojos brillaban de pasión, la dejé caer boca abajo y la llamé con una palmada

    Acudió gateando sin voluntad, pasó una pierna por encima de mí y se penetró el coño con temblores. Según la sentí dentro, la levanté con la cadera, y con los pies plantados solté mi ira, todo lo que Raúl daba. De la impresión casi sale volando, pero la sujeté de las caderas, y me la estaba follando a base de bien.

    Su cara era entre dolor y placer, desesperación y esperanza, hacía fuerza al caer para ser ensartada del todo y gemía sin parar. Desatado, la daba azotes en el culo, cuando más ritmo llevaba ella gritaba de pasión, sentía que le daba igual todo, por fin un hombre de verdad la estaba haciendo correrse sin parar, la estaban haciendo el amor como toda mujer desea ser tomada. A los 20 minutos estaba rendida sobre mi pecho jadeando sin control, seguía siendo perforada sin compasión, y no mostró ningún gesto negativo al acariciar y meter un dedo por su ano, así que me levanté y la puse a 4 patas, ensartándola de golpe en su coño haciéndola salir de su ensoñación, aferrándose a veinte uñas a las sábanas mientras hacía fuerza contra mis embestidas. Estaba trabajándola el ano con dos y tres 3 dedos, cuando se corrió de nuevo, y la saqué de su coño, lamiendo su ano, babeándolo bien, apuntando mi falo a su culo.

    -LIZ: no…- me pareció escuchar antes de meter lentamente toda mi verga en su ano.

    La sensación era de presión absoluta, de tornillos de submarino cediendo. Un grito ahogado salió de su boca, hizo un nudo con una sábana y lo mordió, amordazando los gemidos que la provocaba que estuviera sacándola y metiéndola lentamente en su culo.

    Al poco tiempo me la estaba follando a conciencia, y ella desatada se erigió pegando su espalda a mi pecho, la sujeté de las tetas manoseándolas mientras su culo retumbaba ante los golpes de mi vientre. Giró la cabeza mirándome, pidiendo compasión y a la vez que continuara, fue cuando me sentí más poderoso. Me estaba pidiendo que la abriera aún mas el ano con mi verga, la chica que hacía una hora larga me abofeteaba por agarrarla el culo.

    La empujé para dejarla a 4 patas y saqué a la bestia, eso la destrozó, sentía arrancarle la vida con cada penetración, y llegaron sus orgasmos anales. Seguro que eran los primeros por como gritó, y como los disfrutó. Yo, ya algo agotado, daba azotes para marcar el ritmo, y a los 10 minutos llené su culo de leche, dejándola dentro dar cabezazos para que sintiera como la manchaba. La cogí de las tetas para levantarla una vez más, estaba medio ida justo como la quería, tiré de ella hasta que quedó tumbada encima de mí, de espaldas, conmigo tumbado en la cama boca arriba, agarrado a su teta en una mano y a su coño en la otra, frotando levemente. Cogí mi semen y sus fluidos mezclados con sudor, y los llevé a su boca, los lamió y chupó con gusto.

    -LIZ: por favor, ya…- la desesperación absoluta la atenazaba, cogía mezcla, de hecho de su ano goteante, y se lo fui dando como a una cría de teta, que se lo comió, todo.

    -YO: eres una buena pieza, te quiero en mi cama cuando me de la gana, ¿Está claro? – asintió, lamiendo con lascivia.

    -LIZ: sí, cuando quieras, pero por hoy ya, por favor - la acariciaba el clítoris con esmero, y sentía su escozor.

    -YO: ¿Entiendes que no serás la única? Que me follo a quien quiera, como a ti, que es solo sexo...– asintió cogiéndome la mano, y lamiendo mis dedos - …y jura que no saldrá de aquí.

    -LZI: sí… - ladeó la cabeza buscando mis labios -… lo juro, no se lo diré a nadie - la metí un dedo en el coño y la provocó un escalofrío.

    -YO: ni a mi hermana, como se lo digas me enteraré, ya sabes como se pone, te traeré aquí, y no parare por mucho que me supliques, ¿Me entiendes? - asintió asustada.

    -LIZ: a nadie, tu hermana menos, pero por favor, saca tu dedo de mi coñito - metí 3, una anguila se moviera menos, pero la sujeté con fuerza.

    -YO: tú no das órdenes, aquí mando yo, si quieres algo te lo tienes que ganar con sexo, y yo decidiré si es suficiente o no.

    -LIZ: de…de acuerdo - me gustaba esto, había olvidado lo que era tener a una esclava sexual, desde Lara no tenía a ninguna.

    -YO: bien, por tu torpeza de hoy, que te he tenido que enseñar todo, vas a ir sin bragas siempre que estés aquí, en falda o minifalda, sin nada más, y sin bragas ni tanga, con las tetas al aire…aféitate esa mata un poco… siempre que te llame vendrás a mi casa, ¿Como lo harás?

    -LIZ: en falda y sin nada debajo, ni nada más.

    -YO: bien, eso te recordara que puedo follarte dónde y cuando me de la gana, ¿Verdad?

    -LIZ: pero…- metí mis 5 dedos en su coño y cerré el puño, casi le entraba -...dios…sí…¡¡¡SÍ!!!...dónde y cuando quieras.

    -YO: cuidare de ti, eso hacen los buenos señores con las damas que se lo merecen, ¿Me crees? - asintió angustiada, pero estaba grabando todo aquello a fuego en su mente.

    -LIZ: te creo…mi amo.- la solté un bofetón en la teta.

    -YO: no soy tu amo, soy quien te folla, y mientras quieras seguirá siendo así, pero bajo mis condiciones...- asintió con miedo a hablar - …por que quieres que te folle ¿Verdad?... - asintió otra vez al sentir como sacaba los dedos de su interior -… ¿Desde cuando? Y no me mientas.

    -LIZ: desde…desde que saliste del instituto, y te vi en la piscina con la polla marcada en el bañador, desde ese día quiero que me folles.

    -YO: ¿Has venido este fin de semana a que te folle?

    -LIZ: no…bueno…no pensaba que con tu hermana pasaría…pero lo deseaba.

    -YO: pues que te quede claro, bajo este techo mando yo, no mi hermana, aunque se lo haga pensar, eres mía ahora, vendrás cuando te llame, te montaré cuanto quiera, te dejaré días en la cama sin salir, siendo follada por mí, o por quien me de la gana, y no dirás nada a nadie, lo disfrutarás como has disfrutado conmigo, ya me aseguraré yo de eso, y cuando estés en esta casa, ¿Que harás?

    -LIZ: vendré con falda, sin nada debajo, para que me folles en cualquier momento, me arreglaré el bello del coño, seré tuya.

    -YO: muy bien, así me gusta …- ella relajó el cuerpo, su boca lamió encantada mi mano hasta dejarla limpia -…muy buena chica, por ahora ponte las bragas mientras esté mi hermana, pero por ser tan descuidada mañana te vas a poner en top less a tomar el sol, y en tanga, quiero ver tu cuerpo desnudo durante todo el tiempo posible, invéntate lo que sea, pero hazlo, y si puedes, convence a Iziar para que haga lo mismo

    -LIZ: lo haré, pero con Iziar no puedo asegurar nada.

    -YO: lo sé, pero haz lo que puedas, del resto lo haré yo, que sepas que mañana me voy a follar a Iziar, y necesito que entretengas a mi hermana en la terraza con la puerta cerrada, así no nos oirá.

    -LIZ: no habrá problemas.

    -YO: bien, vamos a dormir, te has ganado un descanso, pero en cuanto te despiertes verás mi polla tiesa, me gusta despertarme con una mamada, hazlo, pero si no me corro no se me baja, así que sabré si no lo has hecho al despertarme, y si me despiertas haciéndola retomaré justo donde lo hemos dejado - asintió agradecida, y haciendo un esfuerzo por recordar mis palabras.

    Se recostó sobre mi pecho con mi brazo rodeando su cuerpo, y me dormí boca arriba con sus tetas pegadas a mi costado, acariciando su espalda, degustado mi nueva pieza de caza. Tenía un morbo terrible al ser la amiga de toda la vida de mi hermana, de conocerla desde que tenía 7 años, y ahora era una marioneta en mis manos. Fui muy brusco con ella, pero lo tenía que ser, la tenía que tener completamente a mi merced, una sola palabra a mi hermana y me cortaría la cabeza, esa idea me estaba pasando por la cabeza en sueños, quizá se le pasara el calentón a Liz y hablara, pero se disipó al despertarme.

    No me moví, pero sentía como me la estaba chupando, abrí un ojo para observar a 4 patas sobre mis piernas mamándomela tal y como la había enseñado. Me contuve, tenía unas ganas locas de follarla otra vez, me había encantado la sensación, pero la dejé deleitarse y cumplir. Al correrme se llenó la boca y se lo tragó sin decir nada, allí ya me “desperté”, la cogí de la nuca y la tumbé encima mía, besándola con fuerza, mostrando mi entereza y que lo de anoche no era pasajero.

    -YO: muy bien, eres una mujer obediente - le amasaba el culo con una mano.

    -LIZ: ¿Que hago ahora?

    -YO: vete a tu cuarto antes de que alguna se despierte, y finge que esto no ha pasado, pero recuerda todo, eres mía, y tienes tus órdenes… - le metí un dedo por el culo haciéndola gemir entre la depravación y el placer-… ¿Las recuerdas o te las tengo que volver a enseñar?

    -LIZ: no, lo recuerdo todo, por favor déjame ir - tiré de su pelo echándola la cabeza hacia atrás y comiéndome una de sus tetas.

    -YO: te los has ganado, con sexo, como debe de ser, así que vete - azoté su culo tan fuerte que al irse mi mano se intuía en su trasero.

    Liz salió avergonzada de mi cuarto, pero mirándome con deseo, le había encantando tanto o más que a mí. Se puso el camisón pero la quité las bragas, y me las quedé de recuerdo, ya tenía dos, las puse junto al tanga de Yasira.

     

    Iziar – Destrozando a la “peque”.

    Me fui a trabajar con una gran sonrisa gracias a Liz. Mi jefa seguía tentándome, se quedó en el almacén conmigo ayudándome a colocar cosas, aunque no era necesario. Acabamos tan rápido que me pasé hora y media ayudándola a hacer inventario, sujetando la escalera, y a ella, mientras contaba. Le metí mano tan descaradamente en el culo cada vez que subía o bajaba por los escalones que no podía ser obviado por ella, el pantalón verde fino le marcaba un trasero duro y bonito, pero era la camisa marrón semi transparente la que me gustaba, marcando por debajo un sujetador fucsia. La sobé un poco sin pasarme, y la debí de dejar con un calentón de narices cuando bajaba la escalera y no aparte mis 2 manos de la escalera, pegando su culo a mi polla. Fingía seguir contando mientras me frotaba contra ella, sonriendo un poco y acalorándose, pero mi turno terminó sin incidentes.

    Al llegar a casa me eché un par de horas, todas seguían durmiendo, hasta Liz en su cuarto, la vi solo con el camisón y el culo en pompa sin bragas, estuve por ir a follármela, pero era tarde, y ya se oía a Iziar en la otra habitación. Después de dormir me di una ducha y bajé a comer algo, saludé a mi hermana en la terraza, Iziar estaba con ella, habían salido a tomar el sol cuando terminaron de comer, y Liz estaba en la cocina. Me pegué a su culo metiéndola mano por debajo del camisón, se había puesto unas bragas pero metí mi mano por dentro de ellas, Liz solo suspiraba y miraba a la puerta de la cocina, no sé si deseaba que entrara alguien, o no, para detenerme.

    -YO: no olvides tu parte, o lo pagarás - asintió aturdida.

    Al salir a la terraza con el bañador, mi hermana me miró con resaca, dos copas, ni siquiera se terminó la segunda, y aún le duraba el dolor de cabeza. Me di chapuzón rápido y me quedé tumbado en la hamaca, desde mi posición me comía las enormes peras de Iziar, apenas tapadas por el biquini, “Es que no da de sí”, era demasiado a tapar. Se metió en el agua sola, y fui detrás de ella, para jugar, sí, y volver a meterla mano bajo el agua, esta vez no solo en los senos, si no que la sujeté del coño acariciándoselo por encima de la tela. Iziar me miraba compungida y avergonzada, soltando risitas roncas, pero se abría de piernas para facilitar mi labor.

    Se salió del agua tan caliente como yo, y se tumbó junto a Liz, que iba en top less, y con solo un tanga puesto. Al verla, Iziar se puso más colorada si era posible, y lo mejor de todo era que Liz le había sacado un copa a mi hermana, y esta, aparte de ponerse en top less igual, se había vuelto a quedar frita tostándose al sol, “Que fácil me lo está poniendo”. Miré a Liz, que me guiñó el ojo, esa copa había sido una genialidad de su parte, no tardaría en agradecérselo. Al ver las tetas de mi hermana me ruboricé, eran más pequeñas que las de Iziar, pero no mucho, y peor colocadas que las de Liz, pero tampoco tanto, la mezcla era la mejor de todas.

    Iziar se quedó charlando con Liz mientras yo le hacía un gesto para hacerla entender que había llegado el momento. Entré en casa y me quedé observándolas, no sé que le dijo Liz, pero a la media hora Iziar se quitó la parte de arriba del biquini, revisando si estaba mirando, pero detrás de una cortina el reflejo de la luz en el cristal me cubría. Fue apoteósico, sus berzas cayeron bastante, pero no tanto como esperaba, tenía unas aureolas rosadas gigantescas y unos pezones enormes, se me puso dura solo de verlas, el bañador apenas me daba de sí, y cuando Liz se puso a darla crema por todo el cuerpo, casi salgo a follarlas a dos, con mi hermana allí tirada medio achispada.

    No sé si sabía que estaba mirando, pero Liz la embadurnó entera, la dio la vuelta y le metió la braga del biquini a modo de tanga repasando sus piernas y su trasero. No podía más, me asomé para que Liz me viera, pero no Iziar, la señalé que la hiciera entrar, no necesitaba más, y que ella se ocupara de que mi hermana no entrara en casa, aunque ya parecía hecho, al menos en dos horas mi hermana no levantaría la cabeza, como mucho se giraría ante el sol.

    Liz la susurró algo al oído, e Iziar pasó dentro, di un rodeo por la cocina, dónde se dirigía, y cuando entró en ella salí por la otra puerta para cerrar la enorme cristalera insonorizada de la terraza. Entré por la puerta de la cocina por la que acababa de pasar Iziar, que estaba en la nevera buscando algo, y al verme se tapó a duras penas las tetas con las manos, pero su mirada fue a mi paquete, tan dura estaba que me separaba la goma de la cintura de la pelvis.

    -IZIAR: ho…hola…solo buscaba…

    -YO: ¿Algo de beber?

    -IZIAR: ¡Sí!, Liz…me…me ha dicho que…- me puse detrás de ella posando mi rabo en su espalda, “Es tan bajita”

    -YO: deja que te ayude…- me estiré doblándome sobre ella - …bonitas tetas, por cierto.

    -IZIAR: ¿Nos…nos has visto? Creía que dormías.

    -YO: claro, ¿Por qué te crees que la tengo así? - cogí su mano y la llevé a mi polla, la agarró con sorpresa, pero no se soltó ni se tapó el seno libre, que con el frío de la nevera, se le estaba poniendo un pezón largo y duro.

    -IZIAR: que guarro eres…¿Nunca te cansas de ir metiéndome mano?

    -YO: ¿Que loco se cansaría? Y más después de lo de anoche – aún tenía en mi retina la imagen de ella, solo con un tanga, en la cama de haberla acostado.

    -IZIAR: eso…¿Quien…me cambió... de ropa?

    -YO: ¿Pues quien va a ser? Yo, te quedaste dormida cuando estaba a punto de saltar a tus labios.

    -IZIAR: ¡Pero estaba desnuda! Vamos …solo me dejaste el…tanga – lo mejor era que seguía sin soltar mi polla.

    -YO: y de milagro no te follé dormida, date por contenta, me pusiste muy cachondo ayer.

    -IZIAR: que bruto, no te atreverías…no con tu hermana aquí - por fin me soltó la polla, así que apreté contra la nevera buscando algo en el fondo, casi metiéndola las tetas en el frigorífico.

    -YO: no me provoques, mujer, no sabes de lo que soy capaz… – se ruborizó por el frío, o por mis palabras sinceras y contundentes.

    -IZIAR: mira, yoghurt liquido, de fresa además, ¡¡¡Mi preferido!!! …- desvió el tema, lo solía hacer cuando la vergüenza la podía, cogió el bote y cerró la nevera, sacudiendo con gracia el yoghurt, sus tetas se bamboleaban de forma maravillosa, y yo no apartaba mis ojos de ellas mientras me colocaba la polla, me estaba doliendo -… ¿Dónde están los vasos?

    -YO: ahí, en ese armario de arriba - lo miró como si fuera el Everest, caminó hacia él, no lo alcanzaba ni dando saltos sujetándose las tetas, para no golpearse la barbilla con ellas.

    -IZIAR: jope, soy muy pequeña, no llego, ¿Me ayudas? - asentí con una sonrisa frívola.

    En vez de coger un vaso del armario, la agarré de las costillas para elevarla, pero no hacia el armario, la llevé a la encimera en mitad de la cocina, y la senté en ella, quedando así a mi altura, aunque aún media cabeza por debajo de mi.

    -IZIAR: ¿Que me haces? Solo quería un vaso - su risa era grotesca, pero hacía que sus senos se movieran, era brutalmente llamativo y excitante, podía sentir como aquella forma de levantarla por los aires y muestra de fuerza la sacó los colores en las mejillas, o quizá sentir mis manos en ella.

    -YO: te estoy ayudando, yo seré tu recipiente - le quité el bote de la mano, su cara era de sorpresa y timidez, más cuando lo abrí echando la espalda hacia atrás y dejé caer unas gotas del líquido espeso en mi pecho, el frío me erizó la piel, y ella se puso roja.

    -IZIAR: ¡¿Que haces?! Vas a manchar todo - su risa de cerdo era casi de lastima.

    -YO: ¡Rápido, lame! Date prisa antes de que se caiga…- esa tontería, y ver como dos gotas caían con velocidad, la apresuraron, sonriendo aceptando la “broma”, me sujetó de la cintura pegándome a ella, echándose el pelo, rojo de tinte con dos coletas, hacia atrás con cierta sensualidad. Pasó su lengua por mi vientre recogiendo esas gotas, tragó y fue subiendo haciendo lo mismo, lamiendo mi tableta y mi pecho, mientras le rozaba los muslos con las manos.

    -IZIAR: está rico – dijo al dar el último lametón, riéndose dejando claro que ya estaba cachonda, podía olerlo, pero sus manos repasaron todo mi torso trabajado, y jugó con su cadera ladeando la cabeza admirando mi cuerpo, no necesitaba olfato para saberlo.

    -YO: ¿Quieres más? …- asintió clavando su mirada en la puerta -...tranquila, mi hermana está roca, y Liz está con ella, no nos verán ni nos oirán - esas palabras la tranquilizaron.

    Eché bastante cantidad en mi pecho, tanta que goteó rápidamente y ella trató de pararlo con sus manos, lamiendo como un perro, esa vez cerró los ojos y siguió lamiendo incluso cuando ya no quedaba nada, pasando sus dedos por mi piel.

    -YO: sabes, a mí también me gusta la fresa - se contoneó sonriendo, pero fue la primera vez que su risa no me provocaba desagrado, me había comprendido y le gustaba la idea.

    Se juntó las enormes tetas, y derramé todo lo que había del yoghurt sobre ellas, un gemido se le escapó al sentir el frío espeso sobre sus senos y su cuello, las últimas gotas las dejé caer desde alto en su boca, sacó la lengua para recibirlas.

    Tiré el bote al suelo, y me lancé a comerme sus pechos descomunales bañados por encima con una gruesa capa de yoghurt líquido de fresa. Iziar sacó pecho como si la hiciera falta, conmigo lamiendo con placer y calma. Repasé su piel lentamente, lamiendo zonas especificas con detenimiento y pausa, sus pezones, erectos del frío y las caricias, eras aún mayores que los de Eleonor, del tamaño de meñiques de bebe. Los chupé hasta dejarlos rígidos, sus gemidos aumentaban y al subir por su cuello me detuve a lamer, desde sus pezones hasta su barbilla, de varios lengüetazos que tardaban unos 5 o 6 segundos. Al terminar le agarré las tetas como pude, ni siquiera mis enormes manos de gigantón daban para, si quiera, sostenerlas, si sujetaba de un lado rebosaban en otro.

    Di un último lengüetazo lento desde su ombligo, la hizo estirar el cuello hacía arriba al pasar por allí el gancho de mi lengua, y al llegar a su barbilla la hizo soltar un suspiro de placer. Cuando bajó la vista la besé con furia y me respondió con lujuria, aún sabia a fresa, pero su lengua se mostró hábil y mis manos igual en sus pezones.

    -IZIAR: dios…que gusto… fóllame, por fi - la di un manotazo en un teta mientras agarraba la otra chupando su pezón como un bebe hambriento.

    Deshice los nudos de la parte de abajo del biquini, y le arranqué de un tirón la prenda, mi mano se metió en su coño frotándolo, estaba chorreando, apenas hice esfuerzo y le estaba metiendo 3 dedos. Iziar jadeaba moviendo la cintura en círculos mientras sus tetas eran devoradas. Tenía una mata de pelo brutal en el coño, la más grande y menos cuidada que había visto nunca, me dio grima comérselo, así que me bajé el bañador, cuando vio la polla tiesa apuntando a su coño casi se desmaya de la impresión.Pegué la pelvis, y posé mi rabo en su vientre, casi se ahoga de la risa ronca, con los huesos de la cadera juntos, mi rabo se metía entre sus tetas, le llegaba del coño al escote. Me dio miedo hasta a mí, si lo hacía por dentro igual no es que la rozara la pared del útero, es que podía dañarla un pulmón o algo.

    El deseo ganó al miedo, como siempre, y apunté a su coño, temblaba de solo verlo, apreté y la punta entró fácil, deslizándose con suavidad, pasada la mitad se retorció de forma incontrolada, pero le seguía metiendo. Agradecí que cuando iba por ¾ rocé la pared de su útero, levemente, lo agradecí por que al menos daba para follármela. La dejé dentro, sintiendo sus paredes vaginales palpitar cuando se expandían, y su rostro era una bombilla de Navidad, roja, redonda y con los ojos brillando entre lágrimas de gozo y dicha, hasta sus múltiples pecas aprecian brillar.

    Tenía claro que Iziar no había pasado la prueba, no me atraía como mujer lo suficiente como para ignorar ciertas cosas, así que me iba a desquitar con ella, y no la volvería a tomar, pero la haría recordar ese día. Saqué a la bestia y la follé salvajemente, midiendo siempre no pasarme y hacerla daño. Sus gritos eran altos y fuertes, pero se aferraba a mis hombros siguiendo el rimo unos minutos, luego se dejó caer sobre la encimera, la altura me venia perfecta, algo alta y así no la metía entera, pero lo justo para poder estar montándola como a la mejor. La cogí de las tetas como lugares de apoyo y embestía sin parar mientras una oleada de orgasmos la hacía berrear y roncar como un camionero. La azotaba los senos al verlos botar incontrolados, las masas de carne eran independientes una de la otra y chocaban entre ellas en formas irregulares, tenía que sujetárselas para que no la dieran en la cara cada ida y venida. Iziar estaba aferrada a la encimera con miedo a entrar en órbita si se soltaba, en algunos casos lo creí cierto.

    La cogí de la cintura y la bajé de la encimera follándomela cogida en el aire, me rodeó con las piernas cortas lo que pudo, y trataba de hacer fuerza para elevarse. Mientras seguía penetrándola, me comía sus tetas al no haber otra opción, eran tan grandes que las tenía en la cara quisiera o no. Mis dedos fueron a su ano, si iba a ser una sola vez, sería completo.

    -IZIAR: ¡No…dios…no…por el culo no…soy virgen! - eso solo me dio deseos de hacerlo.

    -YO: a partir de hoy, no lo podrás decir - se puso colorada, tenía todas las gamas del rojo en su rostro.

    Cogiéndola como a una niña de 4 años, la dejé tumbada boca abajo sobre la encimera, con el culo y las piernas colgando sin llegar al suelo, por bastante distancia. Le separé las nalgas con las manos y las piernas, metiendo las mías como tope para que no las pudiera cerrar, y me comí su coño desde atrás, luego jugué con su ano, se retorcía al sentir mis dedos metiéndose en su culo. Al principio estaba cerradísimo, pero mi lengua la estaba relajando, hasta una mano suya fue a su culo y me agarró del pelo de la cabeza, pegándome a su trasero.

    Al tercer dedo me cansé, me puse detrás de ella haciendo presión para que mi cuerpo no la dejara moverse, y mi rabo fue entrando en su ano. Los golpes que dio en la encimera le debieron de hacer daño, unas palas de madera saltaron por los aires cuando braceó, pero se hizo un silencio abrumador hasta que le metí mi polla entera en el culo. Eli me lo enseñó con su amiga, “A las que no le entra en el coño, el culo es la mejor opción, es más profundo”, y allí estaba, azotándola el culo enrojecido mientras me la estaba follando como un oso tirándose a un conejo.

    Estaba desatado de verdad, sus gritos de cólera se fueron apagando, sus “PARA, PARA”, ya no sonaban, y después del silencio llegaron los, “SIGUE, SIGUE”. La agarré de las tetas y la pegué a mi pecho, ella solo tocaba la encimera por la cintura, el resto del cuerpo estaba suspendido en el aire botando ante mis acometidas. Me separé de la encimera y la tenía en vilo solo agarrada de las tetas y de mi rabo en su culo, haciéndola rebotar soltando alaridos de placer. De un gesto acompasado la dejé caer a plomo y di una estocada con la cintura hacía arriba, del golpe gritó como si la hubiera atravesado con una espada, se mantuvo unos segundos flotando en el aire solo ensartada, y luego se fue al suelo usando mi miembro como eje, a 4 patas. La cogí la cintura y la estiré las piernas, con su cuerpo haciendo un triángulo, y seguí machacándola el culo unos minutos hasta correrme, me dio igual que sus orgasmos anales la hubieran hecho desvanecerse, era un cuerpo inerte siendo ultrajado, pero me gustó que aún gimiera de placer.

    La cogí en brazos y la llevé a la puerta del cristal de la terraza, con cuidado de que mi hermana siguiera dormida, golpeé llamando la atención de Liz, miró y entonces pegué a Iziar al cristal, como una estrella de mar en una pecera. Sus tetas empotradas contra el vidrio, con las piernas abiertas casi en 180º, sujetada en el aire por mis brazos y la volví a follar por el coño estrujándola contra el cristal, mirando a Liz a los ojos. Estaba atónita, frotándose la parte interior de los muslos, eso era lo que buscaba.

    Fue gracioso “despegar” a Iziar del cristal y ver la marca perfectamente de su cuerpo en la cristalera, incluyendo unas tetas del diámetro de balones de baloncesto. La llevé a su cuarto de arriba, allí la abrí de piernas y le continué follando cuando estaba totalmente ida, no se desmayó, pero no estaba allí realmente, solo se corría y jadeaba, su cuerpo estaba, pero su mente no, y a mí me bastaba con eso.

    Una hora después de abusar de su coño y de su ano cuanto me dio la gana, me corrí en su coño. Con una a mano, que me entraba entera en su interior, rebañé un puñado de mi semen y sus fluidos, se lo hice lamer de mi pecho, tal como habíamos empezado con el yoghurt. Me pasé un buen rato comiéndola las tetas un buen rato. Cuando me harté, me fui a dormir a mi cuarto, dejándola desnuda, sudada, ultrajada con unos agujeros del tamaño de mandarinas, sollozando entre respiraciones y espasmos musculares profundos.

    Dormía totalmente desnudo, boca arriba y con la polla brillante al no tener una triste sábana encima, medio tiesa aún de sentirme colmado por lo que le había hecho a Iziar, antes me hubiera comportado con delicadeza y hubiera sido cuidadoso. Pero ahora no, iba a reventar a quien se pusiera por delante, si aguantaban bien, si no, que pase la siguiente. Al transcurrir unas horas mi hermana apareció por la puerta y me vio durmiendo boca arriba con la polla medio tiesa aun.

    -HERMANA: ¡Joder Raúl, tápate hostias!... - me sobresalté.-… ¿Y si te ven estas?...- “Demasiado tarde hermana, Liz es mía, e Iziar no andará bien en un par de semanas”.

    -YO: lo siento, ahora me tapo.

    -HERMANA: Iziar y yo nos vamos ya, dice que se encuentra mal – “Y yo se de qué”, pero no abrirá la boca.

    -YO: ¿Solo vosotras? - me intrigó.

    -HERMANA: sí, Liz dice que prefiere quedarse otro día, no trabaja así que si quiere déjala por aquí unos días, ¿Vale?...- más que un favor parecía una orden -… y trátala bien, no seas imbécil - “La voy a tratar como se merece”.

    -YO: pues nada, un placer verte, mi casa es tu casa y la de tus amigas…- bufó cansada.

    -HEMRNA: no sé si volveremos, a mí, beber me ha sentado fatal, e Iziar igual, dice que no quiere venir más… – Raúl se hubiera preocupado pro esas palabras, pero el cabrón que era en ese momento no sentía nada de aprecio por Iziar y mujeres de ese estilo – …pero Liz me ha dicho que va a venir a menudo, así que ten ojo de que no te pillé como ahora, ni con ninguna de tus ligues…- no sabía que me hacía más gracia, si que Iziar no quisiera volver, o que mi hermana me “obligara” a que Liz se pasara por allí a menudo.

    -YO: una pena lo de Iziar, y tranquila, cuidaré de Liz.

    Nos despedimos y oí como se iban, silbé y apareció Liz por la puerta, totalmente desnuda, solo con un pareo atado a la cintura.

    -LIZ: lo…lo siento…no tengo faldas aquí, cuando pase por casa traeré todas.

    -YO: ven, siéntete conmigo, no pasa nada – sonrió, y acudió a la cama corriendo con alegría, tumbándose a mi lado, acariciándome el pecho con los dedos.

    -LIZ: ¿Que le has echo a Iziar? ¿Parecía asustada al irse? - se abrió de piernas, y me cogió de la mano, llevándomela a su coño húmedo.

    -YO: lo mismo que te hice a ti, pero mucho menos, aunque a ella la estrené en culo - tosió de risa.

    -LIZ: ¡Pero si es virgen por detrás!

    -YO: ya no…- separaba sus labios mayores con los dedos -…pero no me ha gustado, no le entraba toda por el coño y se ha desvanecido enseguida, no como tú …– la besé en los labios con dulzura -…tú eres mil veces mejor, y ahora tengo mucho tiempo para disfrutar en una mujer de verdad - sonrió feliz.

    -LIZ: soy tuya… - su mano fue a mi rabo, que a estas alturas ya estaba como una piedra, al sentirlo sonrió-...¿Cuantas veces te la has…?

    -YO: dos nada más, ¿Por qué?

    -LIZ: quiero…- rectificó a tiempo -…me gustaría que me hicieras el amor como esta noche, me lo tengo que ganar, ¿Cómo? - que joyas estaba encontrado en las chicas de piel morena, no solo recordaba mis palabras, sino que quería ganárselo.

    -YO: ya te lo has ganado, ¿Que le has dicho a mi hermana para que la convenzas de que te quedes aquí?

    -LIZ: tu hermana es un ogro, que si sabes llevar, no es más que un cordero…– tenía razón -… si sabes qué decir, puedes tener lo que quieras, y yo quería estar aquí, a tu lado - me besó con lengua pajeándome con suavidad.

    -YO: te quiero en esta casa día y noche, múdate si hace falta, vas a ser la residente de esta casa.

    -LIZ: ¿Residente?

    -YO: follas bien, pero no eres la mejor, ni serás la única, tengo a mujeres haciendo cola y a unas cuantas que me tiro a diario, vienen y van, son como pasatiempos, pero tú no, tú eres mía, vivirás aquí y dormirás en la habitación que quieras, no trabajas ¿No? - negó con la cabeza.

    -LIZ: mi madre gana dinero y no nos hace falta.

    -YO: bien, pondrás parte para la compra, si te vas a quedar es lo justo, y ayudarás a Dani, mi sirvienta de las mañanas, con la casa, estás a sus ordenes como de las mías, menos en lo sexual, piensa que soy yo, y si la faltas al respeto me rendirás cuentas a mí.

    -LIZ: así lo haré - que sencillez, sus ojos eran de completa adoración.

    -YO: cuando esté con otra te quedarás en tu cuarto, y no saldrás a menos que te llame, ni montaras líos de celos, no soy tu novio ni tu amigo, soy quien te folla cuando quiere…- accedió con la cabeza -… si te portas bien, será a menudo, las chicas con las que quedo no siempre están disponibles cuando yo lo deseo, TÚ SI.

    -LIZ: ¿Y lo de que folle con otros?

    -YO: eso ya se verá, te avisaré si surge, pero tranquila, te dije que cuidaría de ti, no te obligaré a nada que no quieras hacer, si algo te molesta me lo dices y lo hablamos, no me debes obediencia ciega, escucharé tu opinión…eso sí, quiero la verdad absoluta de ti, nada de mentirme, medias verdades o ocultarme algo.

    -LIZ: seré sincera contigo, lo prometo.

    -YO: bien, puede que por ahora te llame y juegues con otras chicas en tríos, nada más

    LIZ: no hay problemas, soy bisexual - me sorprendió mucho, tanto que no pregunté por mi hermana.

    -YO: genial, y si quieres dejar todo esto, o llegas a un punto en el que esto no te gusta, dímelo, y me busco a otra residente.

    -LIZ: no por favor, déjame ser tu residente, seré buena, lo juro - se me subió encima besándome con pasión.

    -YO: si aceptas todo esto, no habrá problemas, serás mi residente mientras te lo ganes.

    -LIZ: lo acepto, pero quiero ganármelo, ahora - la azoté el trasero dándola el sí que buscaba, la hizo vibrar, se relamió arqueando la espalda y cayó sobre mi cara metiéndome la lengua hasta el esófago.

    Respondí como mejor sabía, apunté mi rabo a su coño y la ensarté de golpe certero. Esa vez gritó todo lo que se guardó aquella mañana, sabiendo que ahora estabamos solos, sus gemidos al comenzar a follarla mientras me cabalgaba eran atronadores y me encantaban.

    Podía ver y sentir como la abría los labios mayores con cada penetración, y como sus tetas botaban ante mí, siendo pellizcadas por ella misma con una mano, la otra estaba en mi pecho, apoyándose o arañando a ratos. Cuando se corrió la cogí de las caderas y aumenté el ritmo al límite, sacándola otros 2 orgasmos que la debilitaron, se recuperó un poco al correrme. Aprendió la lección, cogía lo que caía entre sus muslos y se lo comía con devoción, mientras me la chupaba hasta ponérmela dura de nuevo. Entonces se cuadró a 4 patas.

    -LIZ: fóllame por detrás, te lo suplico.

    -YO: eres buena, te dejo que decidas, ¿Coño o ano? - golpeó las sábanas al sentirse tan dominada que sus pensamientos dieron paso a sus deseos, tanto que dijo la verdad, lo que ansiaba.

    -LIZ: ábreme el culo, por favor, lo imploro.

    Me arrodillé tras ella y lamí su ano con suavidad, abriéndolo con un par de dedos, luego apunté con cuidado y con un giro de cadera hábil la penetré casi la mitad del tirón, y sin retroceder fui apretando ante sus gritos y sus movimientos de cadera, hasta tenerla toda dentro.

    Una sonora ventosidad se le escapó, me divertía, y saqué a la bestia, para que jugara 30 minutos percutiéndola el culo provocando orgasmos anales continuos, y que pidiera más me llenaba de orgullo, y no se por qué. Me corrí en su culo azotándola tan fuerte que me hice daño en la mano, tenía unas nalgas enormes. La piel morena estaba banca de los golpes, y cayó rendida moviéndose de forma sensual y agotada por las sábanas, la cogí de un tobillo y tiré de ella hasta abrirla de piernas y meterme entre ellas. Le comí las tetas hasta tenerla dura otra vez, pero después de los dos de Iziar, el descanso de horas, ahora iba a por el tercero con Liz, y me sentía en la gloria.

    La penetré tan fuerte que la saqué la cabeza por el borde de la cama, la sujeté de una pierna mientras la bestia se deleitaba con su coño, sus orgasmos bañaron las sábanas una y otra vez, hasta que sus ojos se pusieron en blanco. Allí aceleré el ritmo, y me corrí con golpes de cintura tales que del último resbaló por el borde de la cama y rodó por el suelo, exhausta y riéndose de nervios. Sudada, con el coño y el culo que goteaban semen, fluidos y despedían un olor deliciosamente atractivo.

    -YO: vuelve a la cama, a partir de hoy dormirás conmigo siempre que no encuentre a alguna que cubra ese horario - se arrastró con los brazos temblando hasta la cama, la ayudé a subir y la tumbé boca arriba, esa vez fui yo quien me acosté sobre su pecho, lamiendo sus tetas mientras le acariciaba el cuerpo. Ella me acariciaba el pelo de la cabeza, abrumada y perdida, mientras sonreía.

    -LIZ: rezo por que no encuentres a nadie - la oí entre susurros y palabras de sexo.

    Estaba encantando, no os podéis imaginar lo feliz que era de tener a Liz de “residente”, término acuñado recientemente, pensaba en Lara cada vez que tenía ganas de un polvo y no tenía a ninguna cerca, pero eso se acabó con Liz. La conocía de toda la vida, me fiaba de ella, y la tenía tan dominada que si la pedía que saltara del ático, lo haría. Era lista, y hasta cierto nivel, manipuladora si sabía llevar a mi hermana, pero no tanto como para no sucumbir a mis encantos. Me iba a ser tremendamente útil, y encima follaba como pocas, o al menos a muy pocas la primera y la segunda vez las había follado tres veces sin que huyeran, menos por el culo, y menos aún con la bestia de por medio gran parte del tiempo. Su cuerpo era robusto y con curvas, no era lo que se denominaría una tía buena, ¿Pero a quien el importaba eso? Con el tema pareo y faldas totalmente desnuda parecía una mujer de una tribu perdida de la selva.

    Charlamos unas horas entre caricias en la cama, se sonrojó al saber que las espiaba de crío a mi hermana y a ella, y que le había visto las tetas una docena de veces antes de aquel día. Me daba igual reconocerlo, ella solo se reía y se mostraba complaciente, acariciándome el pelo.

    Se fue a duchar y la seguí para follarla por el culo en la ducha, pero me suplicó que la dejara descansar, así que me duche cuando se fue. Liz hizo la cena, la manoseaba en la encimera, y también esperando al de la pizza, ya que se nos había quemado la cena entre caricias. La cara que puso el chico al ver a Liz solo con el pareo pagándole fue un escándalo. Cenamos y vimos una película, Liz me miraba desesperada, quería que la dejara en paz unas horas seguidas pero cuando terminó la película ya estaba chupándomela como toda una experta. Nos dimos un chapuzón en la piscina desnudos y me la folle allí dos veces, la última por el culo, su cuerpo empapado, con el pareo pegado a su piel trasparente, y su pelo mojado brillando a la luz de la noche, fueron demasiado. Ya ni me salía semen, apenas unas gotas transparentes, estaba magullado, cansado y abrumado, ella mucho más que yo, pero mi maldito rabo seguía poniéndose duro cuando la tenia cerca.

    Nos duchamos por separado, y por fin, con los cuerpos frescos y desnudos, nos dormimos, le expliqué que me encanta dormir de cuchara agarrado a la espalda de una mujer con mi polla entre las piernas. Liz me dijo, servicial, que también le gustaba, pero que, por los años de amistad, suplicaba que dejara de follármela por esa noche, no podía seguir. Tuve que besarla, y pegarme a ella con mi miembro rozando sus muslos, durmiéndome así, pensando que ya era suficiente por ese día.

    Me levanté cuando sentía su culo pegándome en la pelvis, ni me había despertado y ya estaba follándome ella, “Que barbaridad”. La segunda ronda ya participé, y en la tercera, con la bestia la destrocé el culo para dejarla mansa y tranquila. Se tragaba el semen de forma voraz, de mi rabo, de su coño o de su ano, había descubierto un manjar y le encantaba. Cuando la pregunté por qué, siendo bisexual, comía pollas tan mal, me dijo que era bisexual por que tenía mucho éxito con mujeres, no con hombres, aunque siempre era ella la que metía la cabeza entre las piernas, así que me susurró, de forma lasciva, que no tenía mucha idea de pollas, de follar con un hombre o de que la comieran a ella su vulva, pero comía coños como nadie. De nuevo no pregunté por mi hermana.

    Bajamos a desayunar, ella solo con el pareo, ya era más que yo, que iba desnudo. Dani llegó y las presenté, como si una no estuviera prácticamente desnuda, y yo sin el prácticamente. Liz se tapaba algo hasta que la di un azoté en el culo, y vio como Dani ni se inmutaba, entonces se relajó un poco. Las expliqué y hablamos de la funciones de Liz en casa, Dani pareció encantada de tener una ayudante, y no prestó atención a que estuviera desnuda. Liz, algo coartada, me preguntó si me la follaba también, era normal, Dani estaba muy buena, pero no lo hacía.

    Al saberlo, Liz sonreía pícara, y me acarició el rabo, la puse contra la encimera y la masturbé el coño delante de Dani, a ella, su vida de prostituta y los 3 meses que llevaba conmigo la tenían curada de espanto, recogía parte de la cocina rodeándonos mientas Liz gritaba sin parar. Me reí a carcajadas cuando recogió el bote de yoghurt liquido del suelo.

    Dani me pellizcó el culo al pasar a mi lado, y yo, rápido la agarré el suyo pegándola a mi cuerpo, mientras Liz se movía cachonda ante mi mano. Dani se reía cuando la besaba el cuello, y no la dejaba irse aferrado a su culo. Cogí de la nuca a Dani y a Liz, y las hice besarse, unos picos graciosos hasta que le pedí a Dani algo más de “profesionalidad”, ya que había sido puta, me golpeó el pecho con dulzura al reírse, y exhalando una bocanada de aire, entendiendo que no la dejaría irse si no colaboraba. Sus ojos azules se tornearon y se soltó la coleta del pelo rubio platino contoneándose para que su cuerpo recordara aquella actitud olvidada, agarró la cara de Liz con sensualidad, que estaba morada de lujuria con mis dedos penetrándola, la lamió el cuello con lengüetazos largos y sensuales, tenía lengua de gata, enorme y larga, le abrió la boca a Liz con las manos y metió la lengua en ella con experta pasión. Liz cerró los ojos y se lo devolvió, sus mejillas se hinchaban al paso de sus lenguas revoloteando entre ellas, y una mano de Dani fue a un seno de Liz, lo acarició con maestría erótica. Al separarse, Liz la persiguió con los labios, y Dani la frenó con un pico sonoro, largo y sexy. Dani abrió los ojos y me miró, sonrió al verme con la boca abierta, y dio una palmada con las manos rompiendo en una carcajada, me pareció ver como aquella fugaz aparición de su yo del pasado se esfumó, pero me dejó claro que Dani era experta de primer nivel, tenía a Liz aún con los ojos cerrados, y buscando sus besos.

    La solté cuando la bestia quiso follar el culo de Liz, hasta Dani se quedó mirando como el agujero de su culo se hacía enorme, y cuando me corrí, Dani se relamió al ver como Liz me dejaba la polla limpia y lamía sus dedos mojados en la mezcla de su ano.

    Eran las 10 en punto, así que decidí darnos un respiro, quería estar bien para Eli, y así Liz seguía a Dani por la casa aprendiendo que cosas hacer. A las 10:47 llegó Eli, la recibí desnudo y con un dulce beso con legua nos saludamos, la desnudé en la misma puerta y la empotré contra la pared, penetrándola salvajemente rompiéndola las mallas deportivas en su pelvis. La hice ascender por la misma pared de la entrada con cada envestida, y al correrse me golpeaba los hombros entre gritos.

    Vio como Dani pasaba, y como Liz la miraba, pero estaba demasiado desinhibida para que le importara, la llevé al sofá y la follé por el coño hasta correrme, sonriendo y jadeando atónita.

    -ELI: ¡DIOS, lo necesitaba, como te echaba de menos!…- me acariciaba el pecho con las manos -…tú si que me has echado de menos, estás hecho un animal, ¿Que te pasa? - sonreí.

    -YO: Liz… - la llamé, llegó corriendo y se puso de pie a nuestro lado, con la cabeza gacha -… esto es lo que me pasa, acabo de descubrir que la mejor amiga de mi hermana, una mujer que conozco desde primaria, es adicta a que la folle - Eli sonrió sonoramente.

    -ELI: encantada, soy Eli - extendió su mano mientras yo la comía las tetas.

    -LIZ: encantada, soy…la residente, yo cuidaré de él mientras no estéis ninguna por aquí.

    -ELI: no lo dudo querida…no lo dudo…pues un placer, si nos dejas, seguimos a lo nuestro, tranquila, te lo dejaré manso como un perro adiestrado - la cogí de la cintura y me la subí al piso de arriba.

    -YO: que educación…- me reía de recordar una situación tan poco dada a protocolos.

    -ELI: pobre muchacha, ¿Que la has hecho? Tenía la mirada perdida y sonreía sin parar.

    -YO: nada, nada que no quiera, y no sabes como folla, llevo apenas dos días tirándomela, y creo que ya van diez veces - abrió los ojos incrédula.

    -ELI: joder, a ver si no va a dejar para las demás… - me pasó por el pecho las yemas de los dedos de una mano, la puse a 4 patas y la penetré por el culo sacándola alaridos de lujuria que estarían escuchando abajo sin ninguna duda. Eli gritaba mucho y de forma esperpéntica, pero disfrutaba de un anal como pocas, yo gozaba mientras me la follaba con bestia incluida.

    -YO: tranquila, tengo para todas.

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